La confianza es una bandera

Con absoluta devoción, los daneses presumen de tener la bandera nacional más antigua del mundo. Cuenta la leyenda que la dannebrog, el estandarte rojo adornado con una cruz nórdica blanca, cayó del cielo durante la batalla del rey danés Valdemar II en Estonia. Corría el siglo XIII y los soldados vieron esta bandera ‘celestial’ como un acicate para ganar la contienda.

En la actualidad, Dinamarca es un próspero y pequeño país que pertenece a la región escandinava (junto con Suecia, Noruega y Finlandia) y muestra con orgullo nacionalista su bandera siempre que puede. En los comercios y supermercados, en el papel de regalo, en palitos de cocktail, en los recibimientos en la estación de tren o el aeropuerto, en el árbol de Navidad… A pequeña escala, se aderezan todas las fiestas de cumpleaños con una bandera en la mesa. Y si hablamos de una bandera en condiciones con mástil, hay que seguir todo un protocolo para ondearla en los chalets o casas unifamiliares. En el exterior no se puede lucir una bandera diferente a la danesa, y tiene que tener una medida determinada y ser ondeada en fechas señaladas. Todo un ceremonial, vaya.

Los supermercados exhiben la bandera danesa para adornar sus estanterías o anunciar ofertas.

Este orgullo, esta sensación de pertenencia y bienestar, es uno de los motivos por los que los daneses suelen copar los primeros puestos del ranking de los países más felices del mundo. Aunque los finlandeses les han arrebatado coronar el podio en el Informe Mundial de la Felicidad 2019, permanecen en una honrosa segunda posición.

Y he aquí la cuestión: ¿son realmente los daneses felices cual perdices? No tienen un clima benigno, la gastronomía dista mucho de las maravillas de la dieta mediterránea y no se percibe la calidez y el bullicio callejero más propio de otras latitudes.

Sin embargo, los daneses viven satisfechos y tranquilos, y desde que vivo aquí creo que éstas son algunas de las claves que lo explican:

La confianza: Dinamarca es un país con un bajo índice de delitos, aunque evidentemente no se libra de tener malhechores. Pero la gente confía y deja las bicicletas sin candar, las puertas de casa sin cerrojo y se respetan las pertenencias ajenas. Son pequeños detalles, como que en algunos hoteles y establecimientos públicos hay paraguas gratuitos para que se usen y se dejen en otros puntos señalizados. Una de las cosas que más me chocó al llegar eran los cochecitos de bebé aparcados fuera de cafeterías, bibliotecas…, con el retoño dentro. ¿Son las madres danesas unas imprudentes con sus hijos? No lo creo. Reconozco que yo no lo haría, pero aquí se estila que los bebés respiren aire puro y estén mucho tiempo a la intemperie. Y sus padres, dentro del local pero atentos.

Las bicicletas pululan a sus anchas por tierras danesas, y muchas de ellas se dejan sin candar.

El buen funcionamiento de las instituciones: el engranaje público y administrativo funciona, y lo hace muy bien. Los daneses confían en los organismos oficiales y éstos les responden con equidad y transparencia, la corrupción no se tolera. De hecho, Dinamarca lidera el ranking como el país menos corrupto, según la percepción de sus habitantes. Los daneses pagan sin protestar unos impuestos altísimos porque ven que este dinero revierte en mejorar su calidad de vida, durante años han liderado el listado de la OCDE de la presión fiscal. Es algo tan interiorizado que no es de extrañar que tu vecino danés te pregunte si pagas impuestos cuando ve que tu coche tiene matrícula española. Si no estás de acuerdo con alguna decisión y la argumentas, la administración recula y reconoce tus derechos, a mí me ha pasado con el cobro de unas ayudas familiares. Otro factor que ayuda en este buen funcionamiento es la elevada digitalización de los servicios de la Administración pública.

Sentimiento de pertenencia, de participación: los daneses se sienten involucrados con su comunidad, con su país. Hay un alto nivel de asociacionismo, pero a la vez el grado de independencia es muy fuerte, se respeta mucho la libertad individual.

Educación desde la igualdad: el respeto a los demás se encuentra en la base de la pedagogía danesa, que sigue sutilmente la Ley de Jante. Se trata de una corriente creada por el autor Aksel Sandemose en su novela de 1933 ‘Un refugiado sobre sus límites’. En ella se hace hincapié en que nadie es mejor que los demás, ni sabe más, ni debe destacar. Yo no comparto varios de sus puntos, pero los cimientos de esta teoría hacen que los daneses no se crean superiores y se miren de igual a igual.

El hygge: este maravilloso concepto sobre la sensación de bienestar da para un post entero, por lo que lo dejo para más adelante y así creo apetito lector entre mis fieles seguidores… NOTA: Aquí está el post sobre el hygge.

Imagen de una cafetería danesa, en la que hay una cesta con lana para que los clientes tejan mientras se toman un café o un té.

Por tanto, los daneses viven bien y puede decirse que son felices. ¿Pero qué pasa con los expatriados que comparten país con ellos? ¿El bienestar es contagioso? Parece que… no. La encuesta ‘Expat Insider 2019’, una de las más reputadas para conocer las valoraciones de las personas que se mudan a otro país, revela que Dinamarca es el país peor valorado para establecerse. Aunque se le da una puntuación muy alta en áreas como tener familia, seguridad o conciliación, cae estrepitosamente hasta los últimos puestos de la encuesta a la hora de hacer amigos locales o de que los expatriados se sientan como en casa. En este último apartado, Dinamarca sólo es superada por Kuwait, en el que la sensación de no sentirse en casa es todavía más acentuada. Paradojas de la vida. Doy fe de que es complicado hacer amigos daneses, aunque conozco gente encantadora y muy muy simpática. Lo que está claro es que vivimos en un mundo lleno de matices, y este país nórdico no se libra de ellos.

 

Fuentes

Índice de Percepción de la Corrupción, de Transparency International.

Informe Mundial de la Felicidad, Naciones Unidas.

Encuesta de Expat Insider 2019.

Informe del Instituto Europeo de Igualdad de Género.

Happiness Research Institute https://www.happinessresearchinstitute.com/

“Un corto viaje a Dinamarca”. Ediciones Anaya Touring.

 

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