El hombre de Grauballe

Es la joya arqueológica por excelencia de Dinamarca, el objeto de deseo de muchos historiadores que se quedan contemplándolo largo rato. Aunque la vista no sea, precisamente, muy placentera. Se trata del hombre de Grauballe, un cadáver con un asombroso estado de conservación de hace la friolera de… 2.300 años. Vivió al final de la Edad de Hierro en Jutlandia, y fue descubierto el 26 de abril de 1952 mientras unos obreros extraían turba (carbón fósil formado por residuos vegetales) de un pantano cerca del pueblo danés de Grauballe.

El hombre de Grauballe.

Traslado a Aarhus

Tras el soponcio inicial de descubrir un cadáver desnudo con una mueca desgarradora, creyeron que se trataba del cuerpo de un trabajador desaparecido años antes. El motivo, que el cadáver tenía el pelo rojizo, al igual que el hombre en paradero desconocido. Como no estaban seguros de su identidad contactaron con un aficionado a la arqueología y un médico local, que les remitió al Museo de Prehistoria de Aarhus.

El profesor Peter Glob lideró unas excavaciones que dejaron atónito a todo el mundo al datar la verdadera edad del cadáver: vivió alrededor del 390 a.C. Y pese a su antigüedad, su expresión facial, su pelo y sus uñas estaban prácticamente intactas.

La teoría de Glob de que fue asesinado para ofrecerlo como un sacrificio a los dioses de la naturaleza, y el sorprendente estado de conservación del hombre de Grauballe, hicieron que se convirtiese en un caso muy mediático. Fue trasladado al Museo Moesgaard, en la coqueta ciudad de Aarhus (la podéis conocer mejor leyendo este post). Rápidamente se transformó, cual estrella de rock, en un reclamo para los historiadores y los curiosos.

Un niño contempla pensativo el gran descubrimiento arqueológico de Dinamarca.

La ciencia habla

Gracias a los avances científicos, con el tiempo se han ido desvelando detalles sobre el misterioso hombre. Tenía cerca de 35 años cuando falleció, y el buen estado de conservación de sus manos indica que no trabajaba en el campo; tenía la pierna rota y un tajo profundo en la garganta. Esto refuerza la teoría de Glob, que sostenía que era una persona que desde muy joven sabía que sería sacrificada como ofrenda a la naturaleza. En una hipotética reconstrucción de su muerte, un sacerdote le propinó con un palo un fuerte golpe en la pierna para que se arrodillara, y luego le degolló la garganta para ofrecer su cuerpo y su sangre a las divinidades. Posteriormente se colocó su cuerpo en la turba y se cubrió con césped para evitar que flotara.

Es asombroso que podamos saber cuál fue su última comida antes de pasar a mejor vida: cereales y una papilla de semillas. Los científicos también han determinado que tenía los dientes muy desgastados, y por eso padecía de dolor de muelas.

El cabello se ha conservado prácticamente intacto, 2.300 años después.

Otras momias de pantanos

El hombre de Grauballe es un descubrimiento excepcional que nos ayuda a poner rostro, literalmente, a nuestros antepasados, y a conocer mejor cómo vivían. Pero no es el único, ya que en el Norte de Europa se han encontrado más cuerpos momificados en pantanos. Gracias a las condiciones del agua ácida, las bajas temperaturas y la ausencia de oxígeno, la piel de estos cadáveres se ha conservado hasta nuestros días, aunque con un tono mucho más oscuro. Otros casos ‘momificados’ muy famosos de la Edad de Hierro son el hombre de Tollund, también en Dinamarca, y el hombre de Lindow, en Inglaterra. Aunque no todos son ‘hombres de’, también se han hallado cadáveres momificados de mujeres y niños. El gran interrogante para los historiadores es por qué estos cuerpos fueron arrojados a los pantanos tras ser asesinados, y no enterrados en lugar sagrado.

En el interesantísimo Museo Moesgaard (un gran plan para visitar Aarhus en familia) se puede contextualizar el descubrimiento del hombre de Grauballe con un ameno documental, fotos e instrumental utilizado por los científicos que lo analizaron. Contemplando su rostro, la imaginación hace el resto.

El cartel del breve e instructivo documental que se proyecta en el Museo Moesgaard.

2 Comentarios

  1. Esta es otra visita que tengo pendiente… Me parece un museo muy interesante y desde luego fascinante para los niños. Una experiencia única ver una momia que data del 390 a.C. 😲

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