Copenhague, una visita inolvidable

Si hace tiempo os contaba que Aarhus es uno de mis rincones favoritos de Dinamarca (puedes conocerla mejor en este post), comparte hueco en mi corazoncito con la capital danesa, Copenhague.

¿Y por qué es una visita que hay que hacer sí o sí si desembarcáis en este país nórdico? Ahí van varios motivos…

1- Es una ciudad muy cómoda para recorrer caminando sus puntos de interés, están en un entorno relativamente cercano. Y si te cansas hay metro, tranvía y autobús

2- Es LA urbe, junto con Ámsterdam, para descubrirla sobre dos ruedas. Las bicicletas campan a sus anchas en una ciudad en la que se respeta y mima a los ciclistas. Van tan a gusto que hay que tener cuidado al cruzar los pasos de cebra, ¡a veces van embalados!

3- Copenhague es muy estética: tiene una arquitectura muy variada, rincones muy coquetos, decoración nórdica con muy buen gusto, calles limpias y cuidadas…

4- El arte ocupa un lugar importante porque hay una gran variedad de museos, esculturas en plazas y calles, murales urbanos…

5- Ya os he mencionado más de una vez que Dinamarca no es, a mi juicio, un paraíso gastronómico. Pero en su capital hay varios street food o zonas que reúnen una selección de gastronomías del mundo, y están francamente bien.

6- Es una ciudad vibrante en la que se organizan muchos eventos lúdicos y culturales. Hay muy buen ambiente, sobre todo cuando asoma el sol, y también mucha marcha. No en vano a sus habitantes se les llama “los latinos del Norte”…

Las fachadas con encanto abundan en esta ciudad.

Os recomiendo que al llegar a la ciudad y, como primera aproximación, os apuntéis a uno de los tres recorridos de la empresa Copenhaguen Free Walking Tours (hay otras compañías que también hacen tours, pero yo sólo he probado ésta). Son visitas gratuitas en las que al finalizar pagas la voluntad. Se imparten en varios idiomas, incluido el castellano, y cuentan muchas anécdotas porque los guías residen en la ciudad y se conocen cada palmo. Yo he realizado dos de sus tres recorridos y os los recomiendo vivamente, los podéis conocer en esta web.

Dicho esto, he seleccionado varios lugares imperdibles en los que yo he estado… ¡Empezamos!!

La Torre Redonda (Runde Taarn) y alrededores

Situado en el céntrico barrio de las universidades, es el observatorio en funcionamiento más antiguo de Europa, y tiene un acceso francamente original. La Torre Redonda data del siglo XVII y fue el rey Christian IV el que mandó erigirla con los colores reales (ladrillo rojo y amarillo) para acomodar tres estancias: el observatorio para los descubrimientos de los astrónomos daneses en la parte superior, la biblioteca de la cercana universidad en la parte central y para albergar la iglesia de la Trinidad en la parte inferior. Aunque la torre sólo tiene 36 metros de altura, hay que recorrer 200 metros para llegar a su parte superior. El motivo es que se accede únicamente a través de una rampa en espiral preciosa, con adoquinado y paredes encaladas en blanco. Es muy original y se dice que tomó inspiración de la torre de Babel y los castillos renacentistas alemanes. También parece demostrado que el zar Pedro Alejandro la recorrió a lomos de su caballo. En la torre se pueden contemplar instrumentos astronómicos de la época, el actual observatorio, exposiciones temporales en el hall que fue en su día la biblioteca, y también se pueden disfrutar de las bonitas vistas de la parte superior. La torre se emplaza en un barrio con mucho encanto, en pleno centro, con muchas callejuelas interesantes para explorar.

La Torre Redonda se sitúa en la zona universitaria de la ciudad, llena de vida.

Stroget

Se considera la calle peatonal más larga de Europa, y es un paseo muy agradable que conecta la plaza del Ayuntamiento con la plaza que precede al Nyhavn (Puerto Nuevo).

Realmente es una zona (compuesta por tres calles que conectan el Oeste con el Este de la ciudad) llena de tiendas y cafés, y aparte de las habituales franquicias (creo recordar que hay 3 H&M en la misma calle, una barbaridad) hay comercios más autóctonos que merecen una visita: el buen gusto y el diseño muy asequible de Sostrene Grene; una tienda de LEGO espectacular; la boutique de porcelana danesa por excelencia Royal Copenhaguen; el establecimiento del famoso platero Georg Jensen o Illums Bolighus, un enorme local que recopila muchos de los iconos del diseño danés.

En esta amplia zona está la iglesia de Nuestra Señora (donde se casaron el príncipe Federico y Mary) y varias placitas en las que suele haber actuaciones de malabares o música. También alberga el Museo Guinness: se reconoce fácilmente porque en su entrada hay una réplica del hombre más alto del mundo, 2.20 metros.

Una de las bulliciosas plazas que salpican el recorrido de la calle Stroget.
La tienda LEGO es un paraíso para los fans del universo del brick, si os interesa podéis leer este post.

Nyhavn

Imposible no hacer una foto en el Puerto Nuevo de Copenhague… ¡Qué bonito es! Tiene mucho encanto, aunque en las horas punta está lleno de hordas de turistas y lo pierde por completo. Sus fachadas de colores, el canal con los barcos antiguos, las terrazas llenas de bullicio y los acordes de la música callejera son un reclamo para locales y turistas. El genial escritor danés Hans Christian Andersen (puedes leer más sobre su vida en este post) adoraba este lugar y vivió en tres de sus edificios: en el número 18, el 20 y el 67. Desde este puerto hay varios barcos turísticos que durante una hora de trayecto te enseñan desde el agua lugares emblemáticos de Copenhague. Merece la pena tras un largo día de caminata, y los precios son asequibles.

El color predomina en las fachadas del Puerto Nuevo de Copenhague.

Street food markets

Dinamarca no puede presumir de gastronomía, pero sí de los food trucks o mercados de comida. La capital tiene varios, muy diferentes en estilo, pero con la variedad de sabores y el buen ambiente como denominador común. Si hace buen tiempo tenéis que ir sí o sí a The Bridge Street Kitchen, un recinto con puestos de comida al aire libre que está al lado del Nyhavn, cruzando un puente. Abre de marzo a octubre, ya que no está a cubierto, y en invierno las mesas y bancadas dejan paso a una pista de hielo. No tiene una variedad abrumadora, pero sí buena calidad y precios razonables. Un mercado más chic, a cubierto y con terraza exterior es el Torvehallerne, al lado del Jardín Botánico. Cuenta con más de 80 puestos, entre tiendas de alimentación y comida caliente, y es un auténtico placer para los sentidos. 

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Uno de los apetecibles puestos del Torvehallerne y la terraza exterior.

El castillo de Rosenborg

Muy cerca de Torvehallerne y el Jardín Botánico se encuentra este coqueto castillo, rodeado de unos jardines espléndidos. El castillo de Rosenborg se construyó bajo el reinado del monarca Christian IV(sí, el mismo rey de la Torre Redonda, le gustaba mucho la arquitectura y estuvo involucrado en su diseño) a principios del siglo XVII. El castillo es en sí mismo un enorme museo que mantiene en perfecto estado muchas de sus cámaras y habitaciones, abiertas al público. Alberga las joyas reales, vestuario de la época, cuadros y tapetes sobre las victorias en contienda y numerosos símbolos del poder real danés. La entrada del castillo se puede comprar de tres maneras: individualmente, combinada con la del otro castillo de la ciudad (Amaliensborg) o como parte de un ticket general (Park Museum Ticket) que da acceso a seis museos.

El castillo de Rosenborg, perfecto para empaparte de historia y recrearte con sus agradables jardines.

Christiania

La Ciudad Libre de Christiania no me emocionó especialmente, fui con mis hijas pequeñas y no me pareció un lugar apropiado para ellas. Este barrio tan peculiar nació cuando un grupo de padres se instaló en unos barracones militares abandonados, en una zona muy céntrica de la ciudad, para que sus hijos pudiesen jugar libremente. Su desacuerdo con las normas estatales se materializó cuando se instalaron allí integrantes del movimiento de origen holandés Provo, partidarios de la legalización de la marihuana. El gobierno danés lo permitió como experimento social, aunque siempre ha estado en la mira policial por venderse también otro tipo de drogas. En 1971 Christiania se proclamó independiente de Copenhague, y por ende de la Unión Europea, y decidió su autogobierno. Por eso hay que respetar sus normas, como la prohibición de realizar fotos en su interior.  Tiene unos graffitis muy coloridos y fotogénicos, y dentro tiene zonas para comprar comida, pasear alrededor de un pequeño lago… Huele mucho a marihuana y se ven puestos de compraventa, y lo que más me gustó es un granero enorme en el que venden piezas antiguas, aperos de labranza o artesanía. La verdad que es una visita curiosa. 

Algunos de los graffitis que decoran los muros externos del Christiania.

Meatpacking district

Es un estupendo ejemplo de cómo reconvertir con éxito una zona abandonada, el antiguo distrito de la carne, en un rincón con galerías, restaurantes y bares de marcha. Se sitúa en el céntrico barrio de Vesterbro y mantiene su estética industrial con naves grandes, algunas abandonadas, con estilosos graffitis en las paredes. Es una zona peatonal y tranquila, llena de terrazas que se llenan cuando asoma un rayo de sol. Muy cerca se celebra un mercadillo de segunda mano que merece una visita.

La Sirenita

Cuántas veces habré escuchado que esta escultura decepciona por su pequeño tamaño. Pues señores, nada de eso. Una obra de arte no tiene que ser grande para emocionarte, y la historia que este ser acuático de bronce y granito esconde detrás bien merece una visita. Inspirada en el cuento del ya mencionado H. C. Andersen sobre una sirena que suspira enamorada de su príncipe humano, la escultura fue idea del fundador de la cerveza Carlsberg, Carl Jacobsen. Se prendó de la historia viendo un ballet en el Teatro Real de Copenhague, y mandó construir una escultura al artista Edvar Eriksen. El escultor se inspiró en la bailarina que representó su papel en el ballet, pero fue su mujer la que posó desnuda para él. Como no podía ser de otra manera, se ubicó al lado del mar, en el puerto de Langelinje. El resultado es una obra que este año cumple 107 años y que ha sido víctima de vandalismo varias veces, pero que sigue posando triste y delicada en su roca.

El paseo al lado del mar desde el NyHavn es muy agradable, ya que transcurre por lugares históricos y te da la oportunidad de ver la silueta de la ciudad desde otra perspectiva. Y si lo haces con tu familia que te visita o tus amigas, mejor que mejor.

Aunque tiene más de cien años, la Sirenita se conserva estupendamente... ¡como mis amigas!

Como no os quiero abrumar porque Copenhague es una ciudad que da para mucho, más adelante publicaré tres nuevos posts relacionados con ella: nuevos rincones, el Tivoli y Copenhague con niños.

Espero que este post os haya abierto el apetito viajero para descubrir una ciudad inolvidable que estoy segura no os va a defraudar… ¡Me vais contando!

Fuentes

https://www.viajeroscallejeros.com/lugares-que-ver-en-copenhague/

www.visitcopenhaguen.dk

www.visitdenmark.dk

En cada punto turístico que he mencionado remito a su página web correspondiente, ahí podéis obtener más información.

8 Comentarios

  1. Esta visto que hace falta más de un día para poder conocer bien la ciudad.. tomo nota de tus recomendaciones, a ver si la próxima vez podemos comprobar todo eso que describes tan bien!

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