El reino de Elvis Presley en Jutlandia

“América ha tenido muchos presidentes, pero sólo un rey”. Esta sentida frase expresa la devoción que se sintió en Estados Unidos, y en muchas otras partes del globo, por su rey Elvis Presley (1935-1977). El famoso cantante sedujo con su voz a millones de fans, y Dinamarca no fue una excepción. Tan hondo caló su figura que en este pequeño país, al que yo jamás hubiese asociado con Presley, se encuentra un completo museo sobre el cantante ubicado en una casa que replica a Graceland (la que fuera su casa en Memphis durante veinte años).

Una de las múltiples imágenes de Elvis Presley que se encuentran en la Memphis Mansion.

Memphis Mansion

Este templo de Elvis Presley abrió sus puertas en 2011 bajo el nombre de Graceland Randers, pero perdió una batalla legal contra Elvis Presley Enterprises Inc y tuvo que rebautizarse como Memphis Mansion en 2015.

El artífice de este homenaje al rey del rock and roll en Randers (Jutlandia) es el danés Henrik Knudsen, un comercial que decidió dejar su trabajo para centrarse en su auténtica emoción: ser el principal fan oficial de Elvis Presley en Dinamarca. Durante décadas ha ido recopilando pertenencias de su ídolo, información, fotos… hasta reunir cerca de 6.000 artículos en Memphis Mansion.

La Graceland danesa en Randers (Jutlandia).

Con escultura y todo

Yo no he estado en la Graceland original, pero viendo fotos veo que Knudsen decidió ir a por todas cuando replicó su arquitectura. La fachada neoclásica es la misma que la de la mansión en la que Elvis vivió desde 1957 hasta su muerte por un infarto en 1977.

Para un fan tiene que ser normal llegar y ver la valla con notas musicales, un banco con forma de guitarra, una pequeña réplica de la humilde casa en la que nació Elvis Presley en Tupelo, una escultura del rey del rock… Yo sentí que estaba entrando en un universo muy friki con banda sonora de fondo.

Con viento y a lo loco, bien acompañada por el rey del rock and roll.

Buceando en la vida de Elvis

El interior de la mansión se divide en tres zonas: la tienda de souvenirs, el museo y un pequeño restaurante. Memphis Mansion no replica los dormitorios o los salones de la Graceland original, sino que dedica la planta del sótano a recrear la biografía de Elvis Presley con mucha información. Yo, inexperta total en la materia, aprendí mucho de esta visita, porque hay muchos objetos relacionados con su trayectoria vital. Sus comienzos en Tupelo, donde era un niño un tanto marginado en el colegio; sus primeros pinitos en la música de la mano del estudio Sun Records, su mayor confianza en sí mismo, su salto definitivo a la música con una mezcla de gospel, rock and roll y country; el efecto que creaba entre sus fans femeninas con sus movimientos de cadera y el disgusto entre los hombres (le apodaron ‘Elvis la pelvis’ y él lo odiaba); sus películas de calidad dudosa; sus controvertidas apariciones en televisión; su relación con Priscilla o su dependencia de los medicamentos que le prescribían sus médicos, cuyo abuso deterioró muchísimo su salud.

Imágenes de la infancia de Elvis Presley.
Chapas de los ‘haters’ de Elvis: “Odio a Elvis”, “Elvis es un gilipollas”…

Objetos de coleccionista

El fan de Elvis encontrará en este museo muchas fotografías y documentos gráficos de su vida, trajes que lució en algunos de sus conciertos, instrumentos musicales que tocó,  fotos importantes como la de su encuentro con el presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, carteles de muchas de sus películas, un Lincoln Continental que tuvo diez años y luego regaló a un cantante de gospel amigo suyo…

El ‘Emperor Suit’ de piel que lució Elvis en varios de sus conciertos.
El Lincoln que tuvo diez años Elvis antes de regalárselo a un amigo suyo.

A mí me llamó mucho la atención su colección de placas de policía (aseguraba que admiraba el sentido de hermandad de este colectivo ), sus libros de espiritualidad o la letra de la canción ‘Tomorrow is a long time’,  que le envió un casi desconocido Bob Dylan en 1962 con la ilusión de que el rey la grabase (lo que hizo cuatro años más tarde). En el museo hay una pequeña sala en la que se proyecta un documental en inglés sobre su vida, con testimonios de su ex esposa Priscilla y su hija Lisa Marie, y viene muy bien para entender mejor la personalidad del rey.

Su colección de placas policiales. A la izda, la foto de su encuentro con Richard Nixon en la Casa Blanca en 1970.
La demo que le mandó un seguidor suyo, Bob Dylan, en 1962.

Merchandising a espuertas

La tienda de Memphis Mansion, como no podía ser de otra manera, está consagrada a la figura de Elvis. Todo tipo de merchandising con su efigie tiene cabida en ella: cervezas de Elvis, ropa y camisetas, discos y vinilos, imanes, postales y placas, artículos de cocina… También vende souvenirs con la estética nostálgica de los años 50, 60 y 70. Todo un viaje en el tiempo, vaya…

Si quieres una cerveza que te recuerde al rey, la puedes encontrar en la tienda de Memphis Mansion.

La visita a la Graceland danesa se complementa con un restaurante, Highway 51 Diner, en el que se recrea la comida tradicional norteamericana (hamburguesas, desayunos, batidos…) con los platos favoritos de Elvis como el sandwich de crema de cacahuete, bacon y plátano.

Memphis Mansion me parece una visita muy curiosa para conocer más y mejor a este icono cultural y su legado tan versátil en el plano musical, que en 2020 hubiese cumplido 85 años. Y con lo monárquicos que son los daneses (puedes leer más en este post), seguro que los fans de Presley se han emocionado en este museo más de una vez diciendo ¡Larga vida al rey!.

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