‘Hygge’ por prescripción estatal

Afrontémoslo: el coronovirus ha puesto nuestras vidas del revés de una manera inédita, histórica y sorprendente. Por prescripción estatal, millones de personas en todo el mundo están confinadas en sus hogares para evitar la propagación del virus, la medida más responsable. Lo que me viene de perlas para hablaros del famoso hygge, esa palabra que tan de moda se puso hace unos años, y que es un término abstracto para referirse a estar bien, a gusto, sentirse confortable. El hygge es un concepto tan amplio que abarca desde quedar con amigos en un bar para tomar una copa de vino, hasta la sensación de estar en el hogar, tomando un chocolate caliente tapada con una manta a la luz de las velas. Es una actitud ante la vida, un estado de satisfacción que ha llevado a que los daneses lideren durante años el ranking del Informe de la Felicidad en el Mundo. Aunque en el último estudio publicado, Finlandia les arrebató el primer lugar.

Raíces nórdicas

El hygge (que se pronuncia algo así como ju-ga) está impreso en el ADN nórdico y escandinavo, no en vano el término se acuñó en Noruega en el siglo XVI (hugga significa abrazo) haciendo alusión al bienestar. Claramente las bajas temperaturas y la escasez de luz contribuyeron a desarrollar el hygge. Pero es un concepto universal que no mira el status social, lo puede practicar cualquier persona en cualquier rincón del globo. Tan sencillo como sentirse a gusto y autorregalarse los pequeños placeres de la vida, vaya.

Eso sí, los daneses son los reyes en crear entornos confortables, lo que se percibe en detalles muy sutiles tanto dentro como fuera de casa. Fuera del entorno casero se plasma en las flores frescas y velas de las mesas de las cafeterías, la luz tenue en los restaurantes, cestas con ovillos de lana para que la gente teja en un centro cultural, o una estética muy cuidada y minimalista en las terrazas, restaurantes o comercios de todo tipo.

La terraza de un restaurante, dispuesta con muy buen gusto para combatir el frío.
Ovillos de lana para que los usuarios de un centro cultural puedan tejer de manera gratuita.

El ABC del hygge

Me voy a centrar en los elementos que contribuyen a crear esta atmósfera de confort y bienestar en casa, que es donde nos toca estar. Creo que no me equivoco al asegurar que todos los tenemos bastante a mano:

La iluminación: para crear un ambiente más íntimo y relajado, las velas juegan un papel fundamental. Son un elemento tan danés que tenían que estar sí o sí en el nombre del blog. Según la biblia del hygge, el libro ‘The little book of hygge’, de Meik Wiking, Dinamarca es el principal consumidor de velas de Europa. Cada danés quema unos seis kilos de velas de cera al año, porque otra curiosidad es que al danés medio no le gustan las velas perfumadas, apuesta por las naturales sin olor.

La sensación de calor: la frialdad no cuadra con la sensación de sentirte en casa. Por eso, los elementos que proporcionan calor son esenciales en el hygge: unos calcetines gorditos, una manta, un jersey de lana, una bebida humeante en una taza bonita… Y si le añadimos el crepitar de la leña en una chimenea, el hygge ya se sale de la escala.

El minimalismo: una estancia abarrotada, con horror vacui o hecha un caos difícilmente podrá transmitir la calma y serenidad tan necesarias en el hygge. Por eso, se practica mejor en estancias bien recogidas y con buenos sistemas de almacenaje.

El toque verde: como ya he mencionado antes, las flores y plantas proporcionan una atmósfera más alegre y acogedora. Pueden ser frescas o secas, pero el elemento verde tiene que estar presente.

Los pequeños placeres: chocolate, lectura, una libreta para apuntar ideas inspiradoras, juegos de mesa, una serie…

Elementos caseros para potenciar el hygge.

Un instituto muy feliz

La felicidad subyace en la esencia del hygge, y en Dinamarca son expertos en la materia. En Copenhague se ubica la sede del Happiness Research Institute (Instituto de Investigación de la Felicidad), una entidad que explora por qué unas personas y unas sociedades son más felices que otras. Ofrece a los legisladores estudios sobre las causas y efectos de la felicidad humana para incluir este parámetro en el debate de las políticas públicas. ¿Adivináis quién es el director de este centro? El ya mencionado Meik Wiking, que también es autor de otro bestseller, ‘El pequeño libro de la felicidad’.

Precisamente uno de los últimos estudios de este centro ha sido ‘The good home report 2019′, que intenta responder a la pregunta “¿Qué hace a un hogar feliz?”. Por ser el hogar el lugar en el que más se practica el hygge, os dejo aquí algunas de las cifras y los datos extraídos de la publicación (está en inglés y la podéis consultar aquí):

– El 73% de las personas que están felices con sus hogares también son felices en general.

– Hay cinco emociones íntimamente relacionadas con el hogar: el orgullo, el comfort, la identidad, la seguridad y el control.

– Según el estudio, la gente más feliz con sus hogares se encuentra en Holanda, Alemania, Dinamarca, Reino Unido y España.

– Hay mitos que este estudio desmiente, como que vivir en alquiler te hace más infeliz que vivir en una casa de tu propiedad, siempre y cuando las condiciones de alquiler sean justas. O que cuanto más grande sea una casa más feliz serás: la sensación de hogar no está relacionada con los metros cuadrados o el número de habitaciones, sino con cómo organizamos y percibimos ese espacio.

-Algunos consejos para hacer nuestros hogares más felices son adaptarlos a nuestra medida, dedicar tiempo para realizar cambios, invitar a gente, tener acceso a un jardín o un espacio natural y personalizar tu hogar dejando tu huella personal.

-Por último, anima a arquitectos y legisladores a fomentar hogares más felices con políticas estables de alquiler (como en Alemania), a diseñar hogares flexibles en los que se puedan realizar cambios estructurales o de habitaciones, tener acceso a una zona comunitaria verde o a un jardín, y dotar a las personas de habilidades para afrontar reformas o cambios desde la escuela.

En Dinamarca hay multitud de tiendas para diseñar un hogar de lo más confortable, Sostrene Grene es una de mis favoritas.

Felicidad y manifiesto

Este viernes, 20 de marzo, se celebra el Día Internacional de la Felicidad. Está claro que este año no estamos para tirar cohetes, pero ahora que nos toca practicar el hygge de manera forzosa, ¿por qué no convertir nuestro hogar en un refugio cálido y acogedor?

Os dejo aquí el ‘Manifiesto del Hygge’ promulgado por Wiking, ¡espero que os sirva de guía para practicar el hygge como unos profesionales!

1- AMBIENTE: apagar las luces.

2- PRESENCIA: desconectar los teléfonos, estar presente sin interferencias.

3- PLACER: café, chocolate, galletas, bizcochos… el dulce que no falte.

4- IGUALDAD: el ‘nosotros’ por encima del ‘yo’. Compartir el tiempo.

5- GRATITUD: aceptar y agradecer las cosas que uno tiene.

6- ARMONÍA: no es una competición, encuentra el equilibrio en ti mismo.

7- COMFORT: ponte cómodo y relájate.

8- TREGUA: sin dramas, deja las discusiones políticas para otro día.

9- UNIDAD: construye relaciones y narrativas.

10- REFUGIO: es tu tribu, tu lugar de paz y seguridad.

6 Comentarios

  1. ¡¡Qué post más oportuno Michelle!!
    Ahora no hay excusa para no practicar el Hygge. A ver si le cogemos demasiado gusto al tema y luego no hay quien nos saque de casa. 😉

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  2. Esto que dices viene a ser como un oasis dentro de la crisis que estamos viviendo. Esa relajación sienta de perlas. ¡A ver si aprendo la lección y organizo mejor las cosas de casa!
    ¡¡Pero ojo con el placentero chocolate caliente y los dulces!!

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