Velas contra la oscuridad nazi

Justo un 5 de mayo como hoy, hace 75 años, se escribió una de las páginas más solemnes de la historia danesa. Fue el día de la liberación de la ocupación nazi tras cinco agitados años durante la Segunda Guerra Mundial, aunque curiosamente, en Dinamarca se celebra más la noche previa. El atardecer del 4 de mayo se tiñe de recuerdos para rememorar el 4 de mayo de 1945, cuando las radios del país empezaron a difundir un mensaje de esperanza. La ocupación nazi estaba llegando a su fin y los aliados estaban a punto de entrar en el país para echar a los alemanes. Miles de daneses salieron a las calles ondeando su bandera y encendieron velas en sus ventanas: la luz había llegado por fin tras años de oscuridad.

Por eso, la noche del 4 de mayo en muchos hogares daneses se recuerda esta fecha encendiendo velas y colocándolas en las ventanas.

Velas encendidas en las ventanas de muchas casas de Herning, la noche del 4 de mayo.

Las máximas dirigentes del país, la reina Margarita II y la Primera Ministra Mette Frederiksen, rindieron este lunes un sencillo homenaje a los caídos durante la ocupación. Cada una depositó una corona de flores en la escultura que honra la memoria de los fallecidos, obra del artista Axel Poulsen. Lo hicieron por turnos y separadas, un símbolo de las medidas de distanciamiento social provocadas por la crisis del coronavirus.

Es en este parque, Mindelunden, al norte de Copenhague, donde el régimen nazi ajusticiaba a los daneses de la resistencia que luchaban por liberar a su país. En 1950 se transformó en un museo en memoria a los más de 2.000 civiles y opositores daneses que perdieron la vida durante la ocupación.

Imagen del acto de este lunes, publicada en el perfil de Instagram de la Primera Ministra.

La ocupación alemana

El 9 de abril de 1940 la apacible vida de los daneses se vio truncada con la operación Wesebürung, el inicio de la ocupación nazi. Fue una invasión mucho más rápida (duró sólo seis horas) y pacífica que en otros países, ya que los nazis consideraban a los daneses como parte de ese selecto club de elegidos de raza aria. Por ello controlaron el gobierno danés, pero sin disolver sus partidos políticos, y no apresaron al rey Christian X. Sin embargo, en 1942 el régimen nazi endureció la presión sobre el gobierno danés, cada vez menos colaborativo, y los disturbios de la resistencia danesa aumentaron también. En 1943 la oposición era muy fuerte y el régimen nazi instauró la ley marcial.

Dinamarca fue el único país ocupado en el que los judíos no sufrieron de manera tan intensa las vejaciones que padecieron en otros estados. El 1 de octubre de 1943 era la fecha en la que Adolf Hitler había dictaminado que todos los judíos de Dinamarca debían ser deportados a campos de concentración. Pero esto no llegó a suceder. Pocos días antes, el 27 de septiembre, un rabino dio el aviso en una sinagoga de Copenhague de que la Gestapo iría casa por casa para capturar a los judíos daneses, así que en estos cinco días se urdió una gran operación secreta. Más de 7.000 judíos embarcaron furtivamente en pequeños barcos y naves rumbo a Suecia (país neutral) ayudados por la resistencia danesa. La fatídica noche del 1 de octubre los represores nazis sólo encontraron a 400 judíos que se habían negado a creer al rabino o que no habían sido avisados.

Esta gran operación humanitaria queda recogida en el libro Más allá de las sombras: el Holocausto y la excepción danesa, de la fotógrafa Judy Glickman Lauder. Los daneses están también muy orgullosos del papel que jugó el rey danés, Christian X, que desafiaba a los alemanes montando a caballo por las calles de Copenhague para hablar con sus ciudadanos y visitando las sinagogas judías.  

El 5 de mayo el general británico Montgomery entró en Dinamarca y la liberó de los nazis, que estaban ya desgastados y opusieron muy poca resistencia.

Breve vídeo sobre el libro de la fotógrafa Judy Glickman. FUENTE: WWW.JUDYGLICKMANLAUDER.COM

La arena de la costa Oeste de Dinamarca todavía conservan vestigios de su época bélica. Se calcula que hay cerca de 2.000 búnkers alemanes de cemento en las anchas y solitarias playas danesas, que se levantaron con la idea de construir el llamado Muro del Atlántico. Y 75 años después, la mayoría sigue en pie como mudo testimonio de los horrores vividos en el país. Precisamente este fin de semana visitamos algunos de estos fortines militares, en las kilométricas playas de Blåvand, al oeste de Jutlandia. Reciben el nombre de ‘mulas búnker’ y no son una reliquia de guerra cualquiera.

En la década de los 90 se encargó a la artista danesa Elle-Mie Ejdrup Hansen un proyecto para conmemorar el 50 aniversario de la liberación. En esta propuesta trabajaron 24 artistas internacionales. Uno de ellos, el escultor británico Bill Woodrow, decidió transformar cuatro búnkers en mulas, añadiéndoles una cabeza equina y una cola de acero. Woodrow eligió este animal estéril para simbolizar que los horrores de la guerra no deberían repetirse nunca más. Cuando las contemplas, da que pensar.

Hace 75 años terminó un azote para la humanidad, que ahora se enfrenta a un nuevo enemigo invisible y silencioso. Aunque la Segunda Guerra Mundial y el coronavirus son situaciones totalmente diferentes, en este interesante artículo del periódico danés Politiken, tres expertos reflexionan sobre elementos comunes en ambas. La fragilidad de la democracia, la necesidad de cooperación internacional, la propaganda y las fake news o el denunciar al vecino son algunos de los puntos que mencionan, lo podéis leer en inglés aquí.

Nuestros problemas actuales no parecen nada al lado de los horrores de una guerra… ¿qué opináis?

13 Comentarios

  1. Muy interesante tu entrada (como todas las que escribes).
    La verdad es que tenemos mucha suerte de no haber vivido en esa época y en ninguna época de guerra. Somos afortunados de no haber sufrido ese horror.
    Aunque la ‘guerra’ que estamos viviendo ahora, con sus armas invisibles, es muy diferente, probablemente tendrá unas consecuencias en el mundo similares a una guerra armada, una vez superada. Pero esperemos que la recuperación sea rápida y podamos contarlo. La mayor pena es la cantidad de fallecidos cuyas familias han sufrido la desaparición de sus familiares en completa soledad.
    El libro que recomiendas seguramente es muy interesante. Personalmente dejaré su lectura para tiempos más normales y felices. En estos momentos no soy capaz de leer historias tristes.
    ¡Me ha encantado la mula!

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  2. A lo largo de estos días de lucha encarnizada contra el Covid19, en las ruedas de prensa de los mandos de las Fuerzas Armadas que integran el equipo técnico, se ha establecido cierta similitud con una “guerra”. A fin de cuentas, hay un enemigo común, la pandemia, que asola nuestro país y contra el que se está librando está durísima batalla.
    Tomando este bello pasaje de la historia de Dianamarca, Michelle, me encantaría pensar que pronto, muy pronto, podamos poner en nuestras ventanas esas velas en señal de luz al final de este túnel que, al día de hoy, se antoja aún largo y oscuro.
    Gracias, cómo siempre, por compartir estas maravillas historias de la cultura danesa.

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  3. Muy pedagógico e interesante, Dinamarca fue probablemente el país europeo invadido que menos sufrió durante la II Guerra Mundial, da gusto leerte.

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  4. ¡Qué interesante! Curioso el papel del monarca danés y desconocida para mí la historia de la huida a Suecia d miles de judíos. Nos estás convirtiendo en unos expertos en la way of life danesa. Besos!

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  5. Me ha gustado mucho esta entrada. Me están haciendo reflexionar algunos de los comentarios: “el covid-19 es como una guerra…” Para mí no es así. Las guerras son la peor vejación que se ha inventado el ser humano para imponer su superioridad contra otros de su misma especie. Los leones, los pájaros, los rinocerontes, las arañas, you name it! se enfrentan para comer o para copular y sellar sus genes. En nuestro caso la “ley del más fuerte” nos hace débiles ante la naturaleza, nos autodestruye y no nos hace ser mejor persona ni mejora la herencia genética porque los que sobreviven a la guerra quedan mentalmente trallados.
    En Dinamarca es admirable el tributo que cada año se ofrece a los caídos y a los supervivientes. Como todo lo danés: ya se ha convertido en una tradición. También el “no me gusta” a todo lo alemán, lo que proviene de Alemania, lo relacionado con el país vecino. Esta herencia “no genética” también se está pasando de padres a hijos.

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