P.S. Krøyer, el pintor que inspiró a Sorolla

Skagen fue la colonia de los artistas escandinavos a finales del siglo XIX, y todavía conserva ese aire bohemio y pictórico. Este pequeño pueblecito del Norte de Jutlandia, bañado por las aguas del mar del Norte, fue el lugar escogido por muchos pintores para reflejar en sus obras su luz o las solitarias playas danesas. Con tan sólo 8.000 habitantes, la localidad cuenta hoy en día con varios museos, reflejo de su huella en el panorama artístico danés. Y recuerdo, cuando visitamos uno de sus museos, que varias de las obras que vi me transportaron a las escenas marinas de Joaquín Sorolla. Ahí lo dejé, hasta que hace poco un compañero de la Casa de España en Dinamarca me contó que el autor de estos cuadros, el impresionista y realista Peder Severin Krøyer, inspiró la obra del valenciano Sorolla.

Si seguís leyendo veréis que hay un gran parecido entre sus cuadros: mujeres con vestidos blancos paseando por la orilla del mar, niños que juegan desnudos en la playa, pescadores que ponen a punto sus herramientas en sus barcas… No hay mucha información sobre esta influencia, pero hay la suficiente para descubrir una interesante biografía, la de Krøyer, que en un momento dado se cruzó con la de Sorolla.

El artista dano-noruego Peder Severin Krøyer. FOTO: MUSEO DE SKAGEN

Ante todo, P.S. Krøyer (1851-1909)  no era danés. Nació en la ciudad noruega de Stavanger, aunque muy pequeño se trasladó con su familia a Copenhague y con tan sólo diez años ingresó en el Instituto Técnico de la ciudad para comenzar sus estudios artísticos. Inició así una prometedora carrera pictórica que se consolidó cuando conoció en 1874 al importante mecenas Heinrich Hirchsprung. Este filántropo danés adquirió muchas de las obras de Krøyer, que actualmente se exhiben en el Museo Hirchsprung de Copenhague. También sufragó los viajes por Europa que hicieron que este artista ampliara sus horizontes, algo que me recuerda al mecenazgo que tuvo años antes Jonas Collin con Hans Christian Andersen.

Entre 1877 y 1881 pudo viajar a Francia, España e Italia para empaparse del trabajo de las primeras figuras del impresionismo; en España Krøyer conoció personalmente las obras de Diego Velázquez, que influyeron mucho en la composición de sus cuadros. ¿Fue en este viaje cuando su camino se cruzó con el de Joaquín Sorolla? Todavía no, ya que el joven artista español tan sólo tenía catorce años y vivía en Valencia, lugar que el pintor dano-noruego no visitó.

‘Sombrereros en una villa italiana’, de 1880, una obra de Krøyer influenciada por Velázquez. FOTO: HIRCHSPRUNG MUSEUM

Skagen

De vuelta a Dinamarca, Krøyer siente un flechazo absoluto por Skagen cuando visita este pintoresco pueblecito pesquero en 1882. A partir de entonces acudirá todos los años para retratar con sus pinceles las escenas marinas, la naturaleza o los rostros de otros artistas que residen en esta colonia tan magnética para los pintores. Krøyer realizaba primero fotografías y luego las pintaba, e hizo gran amistad con otros célebres artistas daneses que también vivían en Skagen como el matrimonio Michael y Anna Ancher, Holger Drachmann o Henrik Pontoppidan. Su mujer, la también artista Marie Triepcke, fue su musa y apareció en muchas de sus escenas de veraneo en esta localidad danesa.

‘Interior con Marie Krøyer’, obra del artista en 1889. FOTO: HIRCHSPRUNG MUSEUM

La Expo de París

Mientras tanto, Peder Severin es ya un pintor consolidado en Dinamarca y participa con su obra en la Exposición Mundial de París en 1889. La irrupción de varios artistas escandinavos en esta muestra fue muy comentada, y alabada, en la prensa de la época. Y aquí fue donde un joven artista español de 25 años se quedó prendado de la intensidad de la luz en los paisajes y las escenas marinas de Krøyer. El estilo de Joaquín Sorolla se enriqueció con la obra del dano-noruego y de otros de sus colegas nórdicos, pero evidentemente siempre tuvo una gran personalidad artística que es la que le ha valido un merecido reconocimiento en el panorama pictórico español e internacional.

En una de sus publicaciones, el propio Museo Sorolla recoge las similitudes de las obras de Sorolla y Krøyer, dos grandes maestros de la luz; os dejo aquí una pequeña muestra para que lo podáis comprobar. Son cuadros en los que casi puedes oler el salitre del mar… espectaculares.

‘Tarde de verano en la playa sur de Skagen’, de 1893, uno de los cuadros más famosos del artista Krøyer. FOTO: HIRCHSPRUNG MUSEUM
‘Paseo a la orilla del mar’, obra de Joaquín Sorolla de 1909. FOTO: GOOGLE CULTURAL INSTITUTE

La salud mental y física de P.S. Krøyer se resintió mucho a principios del siglo XX, llegando a ingresar en un psiquiátrico y perdiendo la visión de un ojo.

Su mujer se divorció de él y el artista se quedó a cargo de la hija de ambos, Vibeke. Falleció con tan sólo 58 años y fue enterrado en su querido Skagen, donde por suerte se puede contemplar su obra en el Museo de Skagen. Ahí la conocí yo, y os animo a visitarlo si recaláis algún día en esta colonia artística… ¡no os defraudará!  

Visitantes del Museo Skagen contemplando una de las obras de Krøyer. FOTO: MUSEO SKAGEN

7 Comentarios

  1. ¡Qué maravilla de artículo, Michelle!
    Es fantástico unir a dos genialidades de la pintura internacional en un mismo “lienzo”, a saber, tu cita semanal con la cultura de estos dos grandes países, España y Dinamarca.
    Durante años estuvo colgado en el salón de mi casa un póster de Paseo a orillas del mar, también conocido como Paseo por la playa. ¡Cómo me gustaba observarlo y ver cómo irradiaba luz! Y cuando visité por primera vez la casa museo de Sorolla en Madrid, aun me conmovió más la técnica del gran pintor.
    Hace un mes, tuve la suerte de ahondar en la obra de este otro artista, Kroyer, gracias a Pedro, una de las primeras personas que conocí en Casa de España.
    Michelle, hoy de tu mano he dado un paso más en el conocimiento de la fusión de estos dos grandes personajes, cómo con otros temas haces cada semana en tu blog.
    ¡Muchas gracias por tu buen hacer!

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  2. Precioso artículo e influencia que desconocía de un artista, Sorolla, largamente honrado en Jávea, mi segunda ‘casa’ a la que acudo con la familia desde que tengo 4 años. Esa luz, ese mar, del noruego-danés y del valenciano, quedan perfectamente reflejados en esa bella localidad alicantina que tanto amo. De hecho Sorolla pasó algunos días en ese lugar, en 1896, y pintó algunos cuadros donde reflejó la buena impresión que le causó el lugar (“Este es el sitio que soñé siempre, mar y montaña, pero ¡qué mar!”, llegó a decir, jaja)

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