Cañonazos e historias regias para la fragata Jylland

Todavía huele a brea y, con un mínimo de imaginación, puedes escuchar el eco de los cañonazos en la batalla. La Fregatten Jylland (fragata Jutlandia) es el barco de guerra con hélice más famoso de Dinamarca, país poco dado a meterse en conflictos. En 1860 las aguas del mar del Norte presenciaron por primera vez la navegación de la fragata Jylland, un barco de guerra con 44 cañones, un motor de vapor y una tripulación de 437 marineros. Sólo cuatro años más tarde de su primera travesía, en 1864, protagonizó uno de los momentos bélicos más apasionantes de la historia del país: la batalla de Helgoland, que enfrentó a daneses y austro-prusianos.

La fragata Jylland se encuentra en un perfecto estado de conservación.

Dinamarca se encontraba inmersa en la Segunda Guerra de Schleswig o Guerra de los Ducados, que le enemistó con el imperio austro-prusiano por unos territorios que se había anexionado. En plena contienda, los daneses habían bloqueado el acceso a los puertos alemanes del Mar del Norte. Los austriacos no estaban conformes y el 9 de mayo de 1864 se enfrentaron los barcos de guerra de madera de ambos ejércitos. Lo hicieron cerca de la isla de Helgoland, controlada en ese momento por la neutral Gran Bretaña, y los cañonazos de la fragata Jylland y su compañera, la corbeta Hemjdal, provocaron que se incendiaran las embarcaciones austríacas. El resultado de la guerra se interpretó de varias maneras, ya que mientras algunos lo vieron como un triunfo danés, la posterior caída del bloque de los puertos se interpretó como un éxito táctico austríaco. La fragata Jylland recibió 18 impactos de cañón que dañaron una de las zonas de cañones y el timón, lo que le imposibilitó surcar el mar persiguiendo a las embarcaciones enemigas.

Esta batalla tuvo una gran importancia histórica porque fue la última vez que se enfrentaron en el mar fragatas de madera, y también porque fue el último episodio bélico importante de Dinamarca (la resistencia a los nazis durante la Segunda Guerra Mundial tuvo otro cariz).

Algunos de los soldados que tomaron parte en la batalla de Helgoland.

Un pasado regio

Tras la batalla, la fragata Jylland continuó formando parte de la historia naval danesa en otros importantes momentos históricos: realizó cinco expediciones a las Indias Orientales Danesas (Dinamarca colonizó las islas caribeñas de Santo Tomás, Santa Cruz y San Juan hasta 1917) y fue también la embarcación elegida por los reyes de Dinamarca para sus travesías marítimas. En 1874 el rey Christian IX visitó Islandia para conmemorar los diez siglos de los primeros asentamientos daneses en la isla, y lo hizo a bordo de la fragata Jylland. La embarcación se acondicionó para albergar los aposentos reales, y se colocó uno de los primeros inodoros de todo el país.

La fragata también acogió como huéspedes a la familia real danesa y los reyes griegos y sus cinco hijos durante un viaje a Rusia en 1876. En esta travesía el barco también transportó dos vacas lecheras, encargadas de suministrar leche a los príncipes griegos.

Tras su aprovechamiento real la fragata cayó en desuso y sirvió como embarcación de recreo para campamentos infantiles. Se sometió a un meticuloso proceso de restauración y en la actualidad se encuentra varada en un dique en Ebeltoft, un precioso pueblecito danés con calles empedradas y aire bohemio, y a media hora de Aarhus (Jutlandia). La embarcación, que pertenece a la Real Armada de Dinamarca, se ha convertido en un interesante buque museo que permite revivir el fragor de la batalla y repasar su tumultuosa historia. 

El comedor real.

La fragata por dentro

El aspecto exterior de la fragata es imponente, está perfectamente conservada y la silueta de sus tres mástiles es inconfundible. Tiene cuatro pisos, aunque no lo aparenta desde fuera: en la cubierta se pueden observar de cerca las gruesas cuerdas de amarre, el timón, parte de los cañones y los mástiles; en los dos pisos intermedios se encuentran el resto de cañones, con una exposición de bayonetas de la época y figuras que recrean la vida de los marineros durante diferentes momentos del día: cocinando, curando una herida, leyendo, descansando en una hamaca o trajinando en alguno de los 44 cañones.

Figuras con uno de los cañones que participó en la contienda.

También se pueden contemplar los aposentos reales, el salón en el que comían los reyes o incluso la habitación en la que transportaban a las vacas lecheras. Por último, en las ‘calderas’ del barco se puede ver perfectamente la estructura de madera de toda la embarcación, recubierta en algunas partes, y una hélice impresionante que me llamó mucho la atención.

La parte inferior de la fragata es impresionante.

La visita al barco se complementa con el acceso a un pequeño museo que conserva diarios y cartas escritas por tripulantes, enseres, porcelana utilizada en el comedor…, incluso una de las campanas, dañada por un cañonazo durante la batalla. Para los pequeños se han ideado varias actividades, como un recorrido con un mapa para conocer la historia del barco, talleres para que hagan su propia cuerda marinera o el disparo diario de los cañones.

La fragata Jylland es uno de los destinos incluidos en la lista Top attraktioner, de la que que os hablé en este post y que recoge 25 de los lugares más interesantes para visitar en Dinamarca. La entrada no es barata (bienvenidos a Dinamarca): unos 18 euros los adultos y 11,5 euros los niños de 4 a 17 años. Lo bueno es que con ella se incluyen descuentos para visitar otros lugares de interés de Ebeltoft como el Museo de Cristal o el Ree Park Safari, así que ni tan mal. De este encantador pueblecito hablaré más adelante, así que me parece muy buen plan visitarlo y así conocer la apasionante historia de la fragata Jylland.

Mis pequeñas aventureras, antes de subir a explorar la fragata.

8 Comentarios

  1. Qué bien insertas anécdotas curiosas junto a datos mas técnicos, como forma de airear el reportaje. Lo de los baños ‘reales’ y las vacas me ha llegado. ¿Y se fueron con ese barco de madera hasta las frías aguas de Islandia? Impresionante

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    1. Jajaja… A mí lo de las vacas lecheras también me impactó! Muchas gracias por tus comentarios, así siento que se valora el trabajo que lleva escribir cada post… Hasta Rusia y el Caribe viajó la fragata… Espectacular, ¿verdad? Besicosss

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