Jesperhus, un planazo en familia

Nunca es tarde para dar rienda al chiquillo que todos llevamos dentro. Y os voy a hablar de un lugar en el que, si los niños disfrutan de lo lindo, los mayores no nos quedamos atrás. En un país tan centrado en la infancia como es Dinamarca abundan los parques temáticos y las opciones de ocio dirigidas a un público familiar, y Jesperhus es sinónimo de vivir una experiencia inolvidable. Se trata de un centro de vacaciones ideado para pasar un fin de semana largo, situado en Nykøbing Mors, al norte de Jutlandia. Es un lugar que reúne alojamientos originales, un parque acuático, un pequeño parque de atracciones y un txikipark. Y el hilo argumental de Jesperhus son sus mascotas, el oso Hugo y la zorrita Rita, que junto a sus amigos protagonizan también espectáculos piratas y muchas actividades. Nunca había estado en un lugar tan enfocado a la infancia, os lo aseguro, y más ahora que está totalmente volcado con la decoración de Halloween. Incluso tiene una app para optimizar la estancia y estar al tanto de todos los eventos que celebran.

Perdí la cuenta de las calabazas que vimos en Jesperhus.

Alojamiento

Jesperhus es uno de los enclaves de camping más grandes del país y tiene espacio para 700 caravanas. Y ofrece un abanico muy amplio de opciones para alojarse: alquilar una caravana o tienda de campaña, o llevar la tuya propia. El alquiler es para un fin de semana largo y cabe la posibilidad de dejarla toda la temporada. O si no te va tanto el rollo campista, puedes alquilar casitas para que vayan dos familias (ocho personas) o cabañas. Las hay sencillas y luego están las que van por temáticas: cabañas de la jungla, cabañas con motivos pirata o decoradas con dibujos de Hugo y Rita. Nosotros nos alojamos en una cabaña pirata, que tiene una pasarela que casi toca el techo, por la que sales al exterior y te tiras por un tobogán. Puedes alquilar allí la ropa de cama y las toallas o llevarla desde casa (nosotros hicimos esto último), y están equipadas para cocinar y para que duerman seis personas. Mis hijas estaban la mar de entretenidas trepando como monitos, les chifló este concepto de alojamiento.

Las instalaciones

Dentro de la zona residencial hay un restaurante, un pequeño supermercado, un puesto de comida para llevar, una bolera, un minigolf, el parque acuático y el txikipark. Los huéspedes se pueden subir en un tren que realiza un breve recorrido por las instalaciones, y está muy bien para hacerte una idea de las dimensiones tan grandes de Jesperhus. Hay una placita con un escenario para espectáculos programados, aunque por la Covid-19 se han cancelado hasta nuevo aviso.  Y aquí tienes la posibilidad de hacer un plan muy danés (os hablé de él en este post): asar snobrød en una fogata. Estiras la masa del pan hasta darle la forma de un panecillo en espiral, y lo colocas en el extremo de un palo alargado encima de la hoguera. Es un ejercicio que requiere paciencia, pero es muy gratificante comerte tu pan calentito oyendo el crepitar de la madera.

¡Pasajeros al tren!

El país de los monos

Jesperhus alberga una gema en forma de txikipark (así llamamos en mi tierra a los parques lúdicos infantiles). Se llama Abeland, o el país de los monos, y es un enorme espacio a cubierto con toboganes de altura considerable, estructuras para trepar, parques de bolas, motos para peques..  Los toboganes son estupendos para que también nos tiremos los mayores, y tiene una pequeña zona de restauración para tomarse una cervecita y reponer energías. Y en la entrada tiene otra zona infantil al aire libre, llena de columpios y con una estética pirata bien bonita.

Estos toboganes son un vicio, os lo digo yo…

Badeland o el parque acuático

Como veis, en Jesperhus el que se aburre es porque quiere, porque también tiene un pequeño complejo acuático con unos toboganes que son la pera limonera. Confieso que me daba bastante respeto tirarme por ellos, pero una vez superado el reparo inicial me divertí como una enana. Badeland tiene dos piscinas pequeñas para los niños de menor edad, con muchos accesorios para que jueguen, y también una zona con chorros al aire libre. Es una gozada tener tu cuerpo dentro del agua calentita y la cara a la intemperie con una temperatura gélida, el contraste es un chute de energía.

El parque de las flores

A cinco minutos andando de Jesperhus está el parque de las flores, que ofrece mucho más de lo que sugiere su nombre. Además de ser un precioso lugar lleno de plantas, flores, estanques y árboles, alberga varias atracciones para disfrutar en familia: barcas piratas, atracciones que disparan agua, coches en miniatura… Los niños se pueden montar en pequeños ponis, tocar a las cabras (esto es muy típico de muchos parques daneses), saltar en colchonetas gigantes, recorrer el parque en tren y acudir a un show que se representa varias veces al día con Hugo, Rita y sus amigos. Un toque muy danés son las recreaciones con plantas y esculturas de algunas obras del famosísimo escritor Hans Christian Andersen, que se pueden contemplar en uno de los rincones del parque.

En este parque también se puede visitar el zoo de la jungla, un pequeño bosque tropical en el que hay multitud de aves, monos, peces y tortugas de gran tamaño. En el mismo edificio del zoo se encuentra un parque infantil muy completo, con un rincón para pintar plantillas de Hugo y sus amigos, y un pequeño cine que proyecta cuatro películas diferentes de corta duración. También tiene un amplísimo comedor en el que se celebra una cena de buffet con espectáculo pirata. Al público se le divide en dos equipos, cada uno con una bandana pirata azul o roja, y tiene que apoyar a los intérpretes del show. Es un espectáculo muy entretenido y lo disfrutamos, pese a nuestro paupérrimo nivel de danés. ¡Os adelanto que el precio de la cena y el show no está incluido en la entrada al parque!

Con la pandemia que se ha vivido este año, Jesperhus ha estado cerrado varios meses en primavera. Por eso, por primera vez en su historia, amplía su periodo de apertura y permanecerá abierto los fines de semana de noviembre y diciembre, con la decoración navideña lista para crear una atmósfera bien hygge. Nosotros tuvimos la enorme suerte de que nos invitaran para escribir este post, pero podéis leer aquí los diferentes precios y modalidades de alojamiento. No son baratos (bienvenidos a Dinamarca) pero la estancia incluye el acceso a todo lo que os he descrito: parque de atracciones, parque acuático, txikipark… Os aseguro que, si visitáis Jesperhus, os llevaréis en la mochila unos recuerdos en familia imborrables.

¡Qué bien lo pasamos en Jesperhus!

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