Ærø, una llamada a la pausa

Ærø ha llegado a mi podio de lugares favoritos de Dinamarca para quedarse. Esta encantadora y pequeña isla de 90 kilómetros cuadrados, con un nombre que es todo un reto para los que chapurreamos danés, está llena de rincones fotogénicos. Tantos, que es uno de los lugares favoritos de los daneses para pasar su luna de miel o realizar su reportaje de bodas. Por eso es una isla que en verano vive su temporada alta, con muchos daneses que acuden a sus segundas residencias de verano (sommerhus) y el resto del año es muy tranquila y vive con un ritmo muy pausado y relajado. Se ubica al sur de la isla de Funen (Fiona) y sólo puede accederse a ella en ferry, lo que también le confiere encanto. Son cuatro las ciudades desde las que parte el barco: Fynshav, Faaborg, Rudkøbing y Svendborg (os dejo aquí el enlace con las opciones del ferry), y llegan a las tres localidades más importantes de la isla: Ærøskøbing, Marstal y Søby. Nosotros embarcamos en Svendborg y aprovechamos la mañana para pasear por el centro de la ciudad, muy agradable.

Ærøfærgerne es una de las compañías de ferries que llegan a la isla.

Ærøskøbing

A mí esta localidad del centro de la isla me robó el corazón. Si en este post os contaba que Ebeltoft es la esencia de una ciudad con mucho encanto y hygge, Ærøskøbing no tiene nada que envidiarle. Desde el siglo XVIII su aspecto se ha mantenido intacto: callejuelas empedradas, casitas antiguas con entramados de madera y fachadas de colores, flores por doquier… Las puertas de las casas merecen una mención aparte, son pequeñas obras de arte con colores marinos. Sus placitas, la iglesia, sus cafeterías, los dulces de su panadería… todo es un reclamo y será difícil resistirse a la tentación de disfrutar de las pequeñas cosas. En sus tiendas venden la materia prima de las granjas de la zona y también se pueden encontrar productos con sabor 100% local: whisky, caramelos, regaliz, puros y cerveza artesanal.

Las cabañas de la playa

Estas casitas son todo un reclamo por sus coloridas fachadas y se remontan a 1920. Las tonalidades son muy alegres y son la imagen de muchas postales o guías sobre Ærø. La mayoría tienen en su interior un pequeño banco o camastro y una mesa, y eran propiedad privada de los lugareños que las utilizaban para ponerse el bañador o descansar tras una jornada playera. Se encuentran en la zona de Eriks Hale, en Marstal, y también en Ærøskøbing. Personalmente me gustaron más estas últimas, aunque no sean tan famosas. Y por supuesto, las playas de Ærø son el lugar más visitado en verano para bañarse en sus aguas fresquitas (olvidaos de compararlas con la temperatura del Mediterráneo).

Éstas son algunas de las cabañas de Ærøskøbing.
Y ésta es seguramente la cabaña más fotografiada de Eriks Hale.

Marstal

Situada al sur, es la localidad más grande de la isla y también tiene coloridas fachadas y calles empedradas, aunque en menor medida que Ærøskøbing. Martsal es cuna marinera por excelencia: alberga la Academia Marítima de Dinamarca y es el segundo centro marítimo del país detrás de Copenhague. Su Museo Marítimo (Søfartsmuseum) se ubica frente a los astilleros de la ciudad y conserva muchísimo material de la época dorada de la navegación danesa desde el siglo XVII: maquetas de barcos, cuadros de época, recreaciones de escenas marinas, maquinaria, barcos metidos en botellas de cristal… Es una visita muy recomendable para hacer con niños y en el patio del museo hay una zona de columpios con estética marinera muy bonitos.

En los astilleros frente al museo se pueden ver las entrañas de una gran embarcación.
Una de las recreaciones del Museo Marino de Marstal.

Søby

Al norte de Ærø se encuentra este minúsculo pueblecito que en sus alrededores reúne dos monumentos bien bonitos. Uno es un molino de viento que data de 1881 y está perfectamente restaurado, es espectacular. Y en esta línea también encontramos, un poco más al norte y al lado de un campo de golf, el precioso faro Skjoldnæs, curiosamente construido en el mismo año. Søby es además la sede de Sobygaard Manor House, una antigua casona construida por un duque en el siglo XVI y que hoy opera como museo.

Tengo que decir que las iglesias danesas suelen ser preciosas por fuera pero su interior me deja bastante fría, no tiene mucha historia. Pero hay honrosas excepciones, y la de Søby es una de ellas. En el interior del templo hay pequeños barcos colgados del techo, para recordar la importancia del mar en la vida de los lugareños.

Naturaleza y deportes

Como no podía ser de otra manera, la pesca es uno de los principales atractivos de esta isla. Tiene 80 kilómetros de costa y es muy fácil cambiar de zona para pescar trucha de mar en sus aguas cristalinas, algunas custodiadas por los famosos acantilados Voderup. En la isla se pueden alquilar los aparejos de pesca y también contratar tours con pescadores locales para ir a los mejores enclaves de pesca.

Ærø cuenta asimismo con un campo de golf con 18 hoyos único en Dinamarca: está rodeado de mar por tres de sus lados, y según sus habitantes habría que viajar a Irlanda o Escocia para disfrutar de unas vistas parecidas. Y la bicicleta, tan apreciada y valorada en Dinamarca, tiene aquí preciosas rutas específicas para conocer la naturaleza de la isla de manera segura. Todo un lujo en una isla en la que de repente te puedes encontrar con una manada de ciervos pastando cerca de la carretera, como nos pasó a nosotros.

Menuda estampa tan bonita nos encontramos…

Una isla sostenible

Y aquí donde la veis (o mejor leéis), Ærø es una de las islas líderes en consumo de energías renovables. Sus habitantes se abastecen principalmente de la energía procedente de sus tres plantas de biomasa y de los campos de placas fotovoltaicas, además de los molinos de viento. Por añadidura, desde 2019 uno de los ferries de la línea Søby- Fynshav es 100% eléctrico. Por último, para desincentivar la emisión de CO2 hay un autobús que conecta las principales localidades de la isla de manera gratuita. Y además, con espacio para llevar la bici.

Para terminar, os dejo aquí la web de la Oficina de Turismo de Ærø por si queréis bucear más en este isla tan bucólica. Decidme, ¿os dan ganas de visitarla? ¡Os leo en comentarios!

Otro motivo más para viajar a Ærø… ¡veréis muchos barcos dentro de botellas!

12 Comentarios

  1. Qué preciosidad!!! Lugar tranquilo, bonito, aislado y sostenible. Me llama todo! Vaya joyitas que nos descubres. Te falta convertirte en tour operadora aunque no sean los mejores tiempos para ello…

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  2. Yo
    Parece sacada de los cuentos de Hans Christian Andersen. Con sus calles adoquinadas y sus coloridas casas. Como en un hermoso sueño infantil. Un paraíso de isla.
    ¡Me encanta cómo nos ilustras sobre ese país tan acogedor! 😊😊

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  3. Muchas gracias por traernos en tus palabras, las preciosidades que alberga Dinamarca. De verdad que esas calles y esas casas, parecen sacadas de un decorado de película. Un abrazo

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