Más propuestas para descubrir Copenhague

Una ciudad cómoda para pasear, sostenible, atractiva a la vista, con mucho encanto… Copenhague bien merece un segundo post. Ya sabéis que es una ciudad que me encanta y sobre la que escribí este artículo para recomendaros sitios para visitar. Pero tiene tanta oferta que hoy vengo con nuevas propuestas para disfrutar en la capital danesa. ¡Empezamos!

Uno de los pulmones verdes de Copenhague

Cuando los capitalinos no andan en bicicleta les encanta acudir a cualquiera de los abundantes parques de la ciudad. Y en una zona muy céntrica de la capital danesa se encuentran dos de los lugares de esparcimiento favoritos de sus habitantes: los jardines de Søndermarken y Frederiksberg. Diseñados al estilo romántico inglés, estas dos enormes extensiones verdes son el lugar ideal para correr, pasear, hacer un picnic… con dos alicientes añadidos. En Søndermarken se hallan las cisternas de la ciudad, que en su día acogieron más de 16 millones de litros de agua potable. En la actualidad, ya vacías y con un aire más misterioso por no tener luz natural, esta especie de catacumbas ejerce como maestra de ceremonias para distintas actividades culturales.

Por su parte, los jardines Frederiksberg tienen canales y un pabellón de estética oriental, y se llaman así por albergar el palacio Frederiksberg. La residencia real la mandó construir el rey Federico IV a finales del siglo XVII, y hoy día este edificio, con el característico color mostaza de las fachadas danesas, es la sede de la Academia Militar Real.

El zoo de Copenhague

Al lado de Søndermarken se encuentra el zoo de Copenhague. Es una visita en familia que merece la pena, aunque personalmente me gusta más el zoo de Givskud, en Jutlandia (permite hacer una especie de ‘safari’ en coche por la zona en la que viven los animales en semilibertad). El de Copenhague es uno de los zoos más antiguos de Europa, se remonta nada más y nada menos que a 1859, y en sus instalaciones conviven edificios antiguos con otros más modernos (como la casa de los elefantes, diseñada por el conocido arquitecto británico Norman Foster). Alberga animales de todas las partes del mundo, y también los únicos osos panda que se pueden observar en Dinamarca. Al igual que ocurre en otros zoos del país, cuenta con una interesante exposición de maquetas de dinosaurios a escala real.

Como curiosidad os contaré que también aloja a varios diablos de Tasmania, un tipo de animal que por primera vez se puede ver fuera de Australia. El motivo, que el heredero al trono Federico, hijo de la reina Margarita II, se casó con la australiana Mary Donaldson. Y uno de sus regalos de boda fueron estos animales, un tipo de marsupial parecido a un perro carroñero.

El zoo de Copenhague es sorprendentemente amplio y se puede pasar el día entero recorriéndolo, lo que ayuda a amortizar el elevado precio de la entrada (hasta los tres años es gratuita; de 3 a 11 años cuesta 14 euros, y partir de doce años el precio aumenta hasta los 26 euros).

Glyptotek

Al lado del Tivoli, otro estupendo plan para disfrutar de un Copenhague más vintage, se encuentra uno de los museos más impactantes de la ciudad: el Glyptotek. Pertenece a la Fundación Carlsberg, de la familia propietaria del imperio cervecero, y guarda la colección de arte antiguo reunida por el mecenas Carl Jacobsen (hijo del fundador de Carlsberg). Es impresionante ver la colección de obras de Egipto, Grecia y Roma, los tesoros arqueológicos que exhibe, la colección de pinturas de los impresionistas franceses y daneses, y también muchas obras del escultor francés Auguste Rodin. El lugar en sí tiene mucho encanto, con un precioso patio central que hace las veces de jardín de invierno. Los niños no pagan entrada, y el ticket de los adultos cuesta 15,5 euros. ¡La buena noticia es que el acceso es gratuito todos los martes!

La iglesia Grundtvig

Cuenta con una de las fachadas más impactantes de todo Copenhague: la iglesia expresionista Grundtvig se erigió en la década de los 20 del siglo pasado en honor al humanista y teólogo Nikolai  F.S. Grundtivg, uno de los padres de la educación danesa.

El interior es un canto a la verticalidad y a la sencillez, con proporciones góticas y prácticamente sin ornamentos. La iglesia la diseñó el arquitecto Peder Vilhelm Jensen-Klint, y a su muerte su hijo Kaare Klint, uno de los diseñadores daneses más famosos, tomó su relevo. El templo se encuentra en una zona residencial cuyos edificios se han construido con el mismo ladrillo que la iglesia, lo que crea una gran armonía. Y se ubica muy cerca del cementerio Bispebjerg, que aunque tenga este origen fúnebre es un precioso parque para pasear. En primavera es uno de los lugares más retratados de la capital, ya que una de sus avenidas está flanqueada por cerezos japoneses y cuando florecen en abril es un auténtico espectáculo rosado. No he tenido la suerte de coincidir con los cerezos en flor, ¡pero mirad qué espectaculares son!

FOTO: VISIT COPENHAGEN

CopenHill, un homenaje a la sostenibilidad

Me quito el sombrero en un lugar así, conocido con tres nombres diferentes: Amager Bakke, CopenHill o ARC. Se trata de una planta que transforma los residuos en energía  renovable, diseñada por el famoso estudio de arquitectura BIG. Pero es un centro totalmente innovador, porque se decidió que fuera también un espacio comunitario y de deporte urbano. Por eso, en uno de los laterales de su fachada de aluminio se encuentra la pared de escalada artificial más alta del mundo (85 metros). Y en su peculiar tejado o terraza, que es una pendiente que se curva, se puede practicar el esquí artificial y el snowboard. Se ha recubierto el suelo de un material especial para los esquíes, y también se pueden alquilar una especie de donuts o colchonetas circulares para deslizarse por una de las rampas.

El interior de la planta no es accesible al público, pero se puede contemplar mientras subes en el ascensor a lo alto del tejado para disfrutar de unas vistas espectaculares de Copenhague y el mar Báltico.

La playa Bellevue

Uno de los destinos vacacionales más populares del siglo XX para los capitalinos era la playa Bellevue, situada a tan sólo diez kilómetros al norte de Copenhague. Esta franja de arena de 700 metros en Klampenborg tiene una historia marcada por uno de los padres del diseño danés. En la década de 1930 los jóvenes capitalinos se ponían el traje de baño en la propia arena, lo que escandalizaba a los vecinos. Por eso, se decidió encargar al famoso arquitecto e interiorista Arne Jacobsen la construcción de unos vestuarios en 1932, y Jacobsen firmó las dos torres para los socorristas en colores marinos, además de los quioscos, un teatro de verano y el vestuario de los trabajadores. Estas torres se han convertido en uno de los rincones más retratados de Copenhague, y siguen siendo muy populares casi un siglo después. Además, desde la playa se divisa a lo lejos la silueta del maravilloso puente Øresund, que une la capital danesa con la ciudad sueca de Malmö.

Dyrehaven

A escasos metros de la playa Bellevue se encuentra otro de los lugares de recreo más populares, el inmenso parque con ciervos Dyrehaven. Se creó en el siglo XVIII como parque de esparcimiento real, un lugar para cazar ciervos y reposar en la suntuosa residencia de caza Hermitage. La mandó construir en 1730 el monarca Christian VI, y no escatimó gastos para decorarla con todo tipo de lujosas ornamentaciones. Hoy en día es Patrimonio de la UNESCO, aunque sólo se puede conocer en verano y con una visita guiada. Los alrededores son preciosos y muy cambiantes según la época del año. Son un lugar muy frecuentado para hacer deporte, avistar a los ciervos, pasear, comer de picnic… o pasear en una bonita carroza.

FOTO: VISIT COPENHAGEN

Si os alojáis varios días en Copenhague, podéis completar la visita con alguna de estas sugerencias sobre las que ya he escrito con anterioridad, porque se encuentran a un máximo de una hora en coche: descubrir en la naturaleza los fantásticos gigantes de madera de Thomas Dambo, conocer los majestuosos castillos de Frederiksborg y Kronborg, apreciar el alma vikinga de Roskilde o disfrutar con la arquitectura de la icónica Forest Tower.

¡Feliz fin de semana!

6 Comentarios

  1. ¡Wow! Me apunto todo para mi próximo viaje. Que pasada la avenida de los cerezos japoneses en flor, en nuestro barrio en Teruel tenemos muchos y dan pura felicidad. Que espectacular la iglesia Grundtvic y que curioso el edificio de Copenhill. ¡Gracias por compartir! Un abrazo

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  2. ¡Impresionante! La iglesia Grundtvig me ha encantado, nunca la había visto en fotos si quiera. Y lo de los cerezos en flor, los he visto en el valle de Jerte (Extremadura) durante mi estancia en esa bella región y son un espectáculo maravilloso. Aunque a mí personalmente los zoos no me interesen, tiene buena pinta

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