Más trabas a los inmigrantes en Dinamarca

¿Es la danesa una sociedad abierta e inclusiva con los inmigrantes? La respuesta es, a tenor de la legislación nacional de los últimos años, que cada vez menos. Dinamarca se está convirtiendo en uno de los países con políticas migratorias más restrictivas de la Unión Europea, en un claro intento de proteger su codiciado (y publicitado) Estado de bienestar. En este país nórdico el 11% de la población es inmigrante, de un total de 5,8 millones de habitantes (cifra similar al 12,9% de España).

Los partidos de izquierdas son los que tradicionalmente más han defendido los derechos de los inmigrantes, aunque es llamativo el papel de la formación más votada en las últimas elecciones, el Partido Socialdemócrata. Liderado por la actual Primera Ministra Mette Frederiksen, y pese a ser un grupo de centro-izquierda, ha apoyado en repetidas ocasiones las medidas de los gobiernos de derecha e incluso extrema derecha en materia de inmigración.

La actual Primera Ministra danesa, Mette Frederiksen. FOTO: INFORMATION.DK

Precedentes peligrosos

Bajo el mandato del anterior presidente danés, el conservador Lars Lokke Rasmussen, se aprobaron en Dinamarca controvertidas leyes para disminuir el número de peticiones de asilo en el país. El punto de inflexión se había producido en 2015, con un enorme incremento de las solicitudes debido a la guerra de Siria. Entre las nuevas medidas se aceptó prohibir el burka en espacios públicos, aumentar de uno a tres años el tiempo de espera para poder solicitar la reunificación familiar o aprobar un Código penal más restrictivo en barrios con mayorías inmigrantes.

La medida más polémica y criticada por asociaciones de derechos humanos fue la llamada ‘Ley de las joyas‘; con ella, el Gobierno danés podía confiscar bienes de los solicitantes de asilo para hacer frente a los gastos que su estancia originase en el país. Se excluían de la lista objetos de tipo sentimental (alianzas, medallas, joyería) pero la administración danesa podía incautar ordenadores, relojes o móviles para gestionar los costes de residencia.

Esta ley fue lanzada por la ministra de Integración, Inger Stojberg, conocida como la Dama de hierro en la política migratoria. Otro de sus planes estrella era construir una isla a la que llevar a todos los inmigrantes que delinquiesen, una iniciativa que con el cambio de gobierno se ha quedado en la recámara.

La ex ministra Inger Stojberg. FOTO:VENSTRE.DK

Nuevas medidas con Mette…

Ya he mencionado en más de una ocasión que en Dinamarca no hay mayorías absolutas, por lo que los partidos deben negociar, ceder y consensuar para sacar los proyectos legislativos adelante. Esto ocurrió con el actual gobierno de Mette Frederiksen. Pese a la mano dura de su partido frente a la inmigración, tuvo que relajar su postura para lograr el apoyo a su gobierno del resto de partidos de izquierda en 2019. Por ello, el nuevo Folketing (Parlamento) accedió a que Dinamarca volviese a acoger la cuota de refugiados pactada con la ONU y que Rasmussen paralizó.

Otra de las actuaciones políticas del anterior gobierno se enfrenta ahora a consecuencias judiciales. La antigua ministra de Integración, Inger, ha sido reprobada políticamente y en verano se sentará ante un Tribunal. El motivo, haber separado de manera ilegal a varias parejas jóvenes de inmigrantes en 2016.

Una sesión del Parlamento danés. FOTO: TY STANGE/DANISH PARLIAMENT

…pero sigue la mano dura

Aunque no con tanta dureza como su predecesor, el actual gobierno danés ha optado por seguir siendo restrictivo con la inmigración. Por ello, acaba de promulgar una nueva ley que endurece los requisitos para obtener la ciudadanía danesa. Además, el Ejecutivo tiene muy claro que quiere eliminar los guetos en los que residen muchos extranjeros, al menos los que no sean de origen occidental.

En ese 11% de residentes extranjeros, menos de la mitad (254.000) proceden de la Unión Europea o países occidentales, mientras que 356.000 son originales de países no occidentales-principalmente de Siria, Turquía, Irak y Líbano. Muchas personas de este último grupo residen en barrios desprotegidos y el Gobierno danés acaba de lanzar una propuesta de ley para reducir el número de no occidentales en estos guetos al 30%. La idea es realojar al excedente sobrante en otros barrios cercanos, para evitar que haya guetos y que surjan sociedades religiosas o culturales paralelas. La polémica está servida, porque las asociaciones pro derechos humanos consideran que es un proyecto discriminatorio en función de la raza y la etnia.

Lo que está claro es que la sociedad danesa se está polarizando con un tema que es prioritario para decidir el voto electoral cada cuatro años.

FOTO: UNSPLASH

4 Comentarios

  1. Tremendo…
    Expulsaron a una familia de armenios en el 2018 porque el cabeza de familia suspendió por segunda vez el examen de 4 de danés. Él es cirujano cardio y fue traído a DK con su familia para que entrenase a los cirujanos de varios hospitales daneses con sus técnicas quirúrgicas australianas y americanas donde las había puesto en práctica con mucho éxito. Nunca cobró por trabajar y enseñar a los cirujanos daneses. A cambio, el gobierno les ofreció quedarse (después de 2 años) con la condición de que aprendiesen la lengua y se integrasen en la sociedad: les dieron 1 año. a los 7 meses les dieron 3 semanas para salir del país porque él había suspendido tal examen.
    Tremendo…

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  2. Yo.
    Como miembro de familia emigrante que soy, creo que hay que brindar oportunidades a las personas que, por distintos motivos, dejan sus países de origen para perseguir una vida nueva y oportunidades en otros enclaves. Opino que la mayoría lo que desean es empezar de nuevo y trabajar para vivir en paz y sacar sus familias adelante. Lógicamente, y como en todas las sociedades, existen esos que pertenecen a la escoria social y se dedican a realizar actos ilegales para sobrevivir. No obstante, creo que no deben pagar justos por pecadores y los países deben tener leyes justas para con los emigrantes al igual que para con los nativos. Yo estoy muy agradecida a mis países de acogida: EEUU y España, y he sido muy bien acogida en ellos. Aquí en España, al igual que en muchos países, si no fuera por los inmigrantes, muchas funciones laborales en la sociedad quedarían prácticamente vacías.

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