Entrevista a Marianne Koefoed

Es una de las constructoras del puente de las buenas relaciones entre España y Dinamarca, y por eso tenía que estar sí o sí en la sección de ‘Entrevistas’ del blog. La veterana Marianne Koefoed es la presidenta de la Cámara de Comercio Hispano-Danesa desde hace más de veinte años, y como networker innata que es ha fortalecido la relación entre ambos países. Esta danesa lleva casi cuatro décadas integrada a la perfección en la cultura española, y aporta una visión muy refrescante del emprendimiento y del mundo laboral de los dos países.

Marianne, durante uno de los eventos organizados por la asociación que preside. FOTO: CEDIDA

Llegaste a España hace 38 años y te cautivó lo suficiente para quedarte. ¿Qué es lo que te sigue enganchando de este país?

Fue una oportunidad que se presentó por el trabajo de mi pareja en aquel entonces. Llegamos a Barajas en julio de 1983 y todavía recuerdo el calor y el olor del aeropuerto al aterrizar. Era nuestra primera vez en España, y después de quince días nos encantó. Estuvimos nueve meses en Madrid sin tener una casa, viviendo en un apartahotel. Yo no tenía trabajo y además tenía que cuidar de mi perro, por lo que desde el primer día empecé a estudiar español y la cultura e historia del país, imprescindible para integrarme. Los españoles ayudaron mucho en este proceso, porque son muy abiertos y enseguida se quieren comunicar contigo.

Lo que me enganchó fue la libertad de poder estar en nuevo país y el desafío que suponía poner en marcha mi propio negocio. Empecé a buscar empresas en Dinamarca que necesitasen conectar con España para encontrar proveedores o vender sus productos, y monté mi propia empresa, Iber Dana.

Para mí sigue siendo una forma de vivir con mucha libertad, y con un clima estupendo donde la luz juega un papel enorme en la calidad de vida.

¿Qué te llevó a formar parte de la Cámara de Comercio Hispano-Danesa?

Ya estaba en marcha con mi negocio, y cuando conocí la Cámara fue algo natural involucrarme con todas aquellas empresas y emprendedores relacionados con Dinamarca y España. Es una asociación empresarial 100% privada, multisectorial y de carácter nacional que promueve el networking, jornadas y oportunidades para sus socios y contactos. Y que sobre todo pretende afianzar la colaboración y estimular la participación entre los socios: mejor juntos y a través de alianzas.

¡Y ya llevas más de veinte años como presidenta!

Me gusta hacer cosas por los demás. Nunca he aprovechado los contactos para mi propio beneficio, tenía muy claro que mi empresa era una cosa y la Cámara otra. Mi filosofía es la del presidente Kennedy: qué puedes hacer tú por el país, en vez de qué puedes recibir. Creo que es la raíz de las asociaciones, qué se puede aportar. Por eso, además de la Cámara he estado en varias asociaciones de padres, he creado alguna para cantar… ¡Si ves las estadísticas en Dinamarca cada danés pertenece de media casi a tres asociaciones!

¿Qué papel ha jugado la Cámara Hispano-Danesa para estrechar vínculos entre los dos países?

Lo más importante es que existe una pequeña plataforma para que los daneses de aquí y allá puedan conectar con España. Y también para que los españoles puedan dar un primer paso para ver cómo potenciar sus negocios con Dinamarca. Es un entorno en el que se pretende colaborar con todo el mundo: instituciones, otras asociaciones, empresas… A los socios los consideramos como nuestros “jefes”, nos movemos y trabajamos por, para y con ellos. Por eso es muy importante hacerse socio de la Cámara.

¿Qué diferencias notas entre la cultura de trabajo de España y la de Dinamarca?

Hay que tener muchos temas en cuenta. Las diferencias se basan en la cultura de cada país, y por ejemplo creo que influye mucho la historia o el clima. En Dinamarca la gente se levanta muy temprano y quieren terminar antes la jornada, por lo que son quizás más efectivos con su tiempo. En España puedes hablar con un empresario a las 8 de la tarde, ya que en algunas partes del país hace mucho calor, por lo que ajustan sus horarios y sus ritmos en función del clima.

En Dinamarca la estructura jerárquica es más horizontal.

¡Es que en España hay mucha más gente! Más del 90% de las empresas son pymes y ahí se pierde un poco la estructura. El hecho de que existan tantas es un signo de emprendimiento y de querer aportar y sacar a la familia adelante. Pero si hablamos de grandes compañías, como Repsol o Vestas, quizá la estructura se parezca más.

¿Cómo ves la relación entre ambos países?

Es muy buena. A los daneses nos apodan los latinos del Norte, y esa filosofía más relajada va muy bien con la cultura española. Las cifras de negocios entre los dos países van bastante bien. Por ejemplo España es muy codiciada por su alimentación y tiene una enorme oportunidad con este tema. Por su parte, Dinamarca puede ser de gran inspiración en campos como la digitalización, el medio ambiente y la concienciación en sus sectores de ingeniería o industria.

¿Cuáles son las empresas danesas más conocidas en España?

Además de empresas como Lego, Mærsk, DSV, Bestseller, Flying Tiger y un largo etcétera, Dinamarca es líder mundial en muchos negocios técnicos de sectores tradicionalmente B2B (business to business), como Danfoss, Grundfos, DHI…

Ese desarrollo puede suponer una gran oportunidad para los consumidores que tenemos que conocer qué compramos o instalamos en nuestra casa (B2C o Business to Consumer). Los daneses y sus empresas son un poco como setas: a la hora de establecerse aparecemos de repente y nos desarrollamos de una manera más individual.

¿Qué atrae a los empresarios daneses para invertir en España?

El Barómetro del ICEX es una herramienta muy buena a tener en cuenta, ya que destaca las ventajas que tiene España y también qué aspectos se pueden mejorar. Es un país muy abierto a la hora de comunicarse, hay mucho talento y el coste de esa fuerza laboral es atractivo. 

¿Y por qué el mercado danés puede ser atractivo para las empresas españolas?

Dinamarca es un país pequeño y el riesgo no es tan grande. Además es muy exigente, lo que me parece algo bueno. Las empresas españolas tienen muy buen nivel y se adaptan a los estándares de calidad daneses.

¿Qué hobbies o aficiones has desarrollado en España, Marianne?

He tomado clases de canto como soprano, aunque mi campo de expresión es mi trabajo y mi familia. Me gusta mucho mí día a día, tengo el despacho en mi casa desde hace treinta años. De esta manera he podido organizarme muy bien, mis hijos me han acompañado a ferias en Europa y a todos los lados. He sido muy todoterreno y madre soltera durante muchos años, creo que tenemos mucha capacidad y soy de las que piensan que mis hijos son míos y los tengo que educar yo. Por ejemplo he dado pecho antes o después de reuniones de trabajo con total normalidad, es cuestión de planificación.

¿Qué es lo que más echas de menos de Dinamarca?

Ver más a mi familia. Aunque tengo la suerte de que estoy a tres horas de Dinamarca en avión… Al vivir en Madrid estoy en el centro de todo, eso da mucha libertad. Y tengo la suerte de que he tenido un camino relativamente tranquilo, complicado y bonito, no he tenido ningún problema como mujer “guiri”.

Por lo que veo, te queda cuerda para rato en la Cámara…

Tengo ganas de seguir dando guerra, sí. Es muy importante continuar con el desarrollo personal, y no hay edad para eso. Yo creo que hay que desarrollar una visión global: si tienes cabeza y ganas puedes seguir trabajando, la edad no debería limitarnos. ¡Para mí el camino es siempre para adelante!

Marianne posa muy sonriente junto a su mascota. FOTO: CEDIDA

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