Mange tak, Dinamarca

¡Esto se acaba! Han sido tres años maravillosos en Dinamarca, pero la aventura nórdica llega a su fin. Y con ella el blog. Han sido 97 artículos en los que he tratado de dar a conocer un poquito más este pequeño gran país que es Dinamarca. Me siento muy afortunada por haber vivido esta experiencia; qué importante y necesario es viajar y conocer otras culturas, otras formas de digerir la vida, otras personas… Tal como hice cuando escribía el blog ‘Setas y bambú en China’, me quiero despedir valorando diez de las cosas que me llevo de este país.  

1- Una educación más relajada

Mis hijas pequeñas han disfrutado de una etapa escolar maravillosa. Al venir a Dinamarca por un tiempo limitado preferimos que estudiaran en inglés, en lugar de en un centro danés. Y sin embargo, pese a ser un colegio que sigue el currículum de Cambridge, el centro escolar que elegimos adopta muchas prácticas de la educación danesa. El ritmo educativo ha sido más relajado, y a mí me ha parecido un plus. Entiendo que haya padres que prefieran un currículum más exigente, pero personalmente me ha cautivado este enfoque: mucho aprendizaje a través del juego, mucha autonomía en los alumnos y escasos o nulos deberes para casa.

Otra diferencia importante respecto a la educación en España ha sido la cantidad de horas que han estado al aire libre. En el ciclo de tres a seis años no importan las inclemencias meteorológicas, la consigna es estar en el patio o en el exterior llueva, nieve o granice. La clave es tener ropa adecuada, y al menos mis pequeñas apenas han tenido un catarro, este sistema les ha fortalecido. Han ido felices al colegio y se han sentido muy queridas y respetadas, y eso no tiene precio.

2- El contacto con la naturaleza

Quién me iba a decir a mí, con lo urbanita que soy, que iba a disfrutar tanto del contacto con la naturaleza. Es lo que tiene haber vivido en la Jutlandia profunda, la zona más agrícola y rural de Dinamarca. Los bosques daneses me parecen maravillosos, nunca te cansas de ellos… y han sido un auténtico respiro en esta época de pandemias que nos ha tocado vivir. Las playas son inhóspitas, kilométricas, salvajes…, y con unos faros imponentes. Además, jamás en mi vida he visto tantos ciervos y caballos como en mi estancia en Dinamarca. Ha sido todo un regalo.

3- Respeto al patrimonio y a la historia del país

Dinamarca es un país unido y está muy orgulloso de su bandera, de su cultura, sus tradiciones… Y se nota. Hay muchos museos al aire libre que recrean o reflejan cómo era la vida en el país a partir del siglo XVI, en un intento de evitar que la historia caiga en el olvido. Estos lugares, como Den Gamle By en Aarhus, The Funen Village en Odense o tantos otros, son una delicia. Puedes palpar los oficios antiguos o apreciar la arquitectura tradicional de una manera muy pedagógica que cuida el legado histórico y cultural del país.

4- La arquitectura contemporánea

Esta protección al pasado no impide que Dinamarca tenga una moderna visión arquitectónica y que exhiba un estilo muy vanguardista. El estudio danés BIG de Bjarne Ingels es uno de los más reputados del mundo, y firma obras espectaculares como LEGO House o la planta de residuos Amager Bakke en Copenhague. En cualquier pueblo o ciudad es fácil apreciar edificios rompedores o que están perfectamente integrados en su entorno. Un pequeñísimo ejemplo es The Wave en Vejle o la Forest Tower en Selandia.

5- Ciudades amigables que dejan huella

Yo diría que en Dinamarca impera un ritmo de vida pausado: sin aglomeraciones, atascos, grandes momentos de estrés… La filosofía hygge, que el país ha exportado al mundo de manera muy lucrativa, se nota en muchos detalles. Por ejemplo, en lo acogedoras que son las ciudades danesas. Copenhague y Aarhus me han robado el corazón, son urbes habitables, diseñadas para las personas y sus necesidades. Tienen muchas zonas verdes, equipaciones culturales sobresalientes, iniciativas sostenibles como el fomento extendido de la bicicleta o una estética muy cuidada. Son lugares a los que apetece volver una y otra vez.

6- El diseño, siempre presente

Ya sabéis que soy una fan declarada del diseño nórdico, concretamente del diseño danés. En Dinamarca hay un buen gusto generalizado en la decoración que se palpa en cualquier rincón. Puede ser un establo, una cafetería, una biblioteca, una entidad financiera… es un deleite para los sentidos. Pieles, flores, velas o marcos: con dos o tres elementos las composiciones son espectaculares.

Otro factor que he notado que tiene mucha importancia es la iluminación, generalmente tenue. Las lámparas cobran en Dinamarca mucho protagonismo, puedes entrar en una gasolinera de lo más corriente que sin embargo tiene unas luminarias espectaculares. El diseño danés está asociado a calidad y también a precios elevados. Pero la buena noticia es que hay unos saldos y ventas de stock de escándalo, y no es difícil llevarte algún recuerdo bonito a buen precio.

7- Un país que confía y funciona

Ya os comenté que en Dinamarca hay un altísimo nivel de digitalización en la Administración pública y esto facilita mucho la vida. Ciudadanos y residentes tenemos un buzón digital en el que recibimos las citas médicas, la nómina, los impuestos, las facturas… Una consecuencia es la transparencia y la ausencia de corrupción. Y por ende, la confianza en las instituciones y en la sociedad en general. En Dinamarca hay ladrones como en todos los sitios, pero también os diré que hemos dejado decenas de veces las bicis de mis hijas con juguetes en la cesta sin candar y jamás ha faltado nada.

Otro aspecto que me ha sorprendido muy gratamente es el respeto entre la clase política y la voluntad para consensuar y llegar a acuerdos. Se ha visto claramente con la crisis del coronavirus, en la que prácticamente todos los partidos han aparcado sus discrepancias para remar todos a una. Viendo el círculo político que se ha vivido en España es algo que aprecio infinitamente más.

8- Las familias importan

No es ninguna novedad lo caro que es Dinamarca, en este post os hablaba de los elevados precios. Y sin embargo, tiene una oferta de ocio enorme enfocada a un público infantil y familiar que no es nada cara. Os he mencionado varias veces que muchas de las principales atracciones del país tienen un season pass o un pase de temporada. Por el precio más o menos de dos entradas puedes ir las veces que quieras. Y muchas veces este pase te da acceso gratuito o a mitad de precio a otras atracciones similares. Esta sensación de que se busca facilitar el tiempo de calidad en familia y no el lucro es muy reconfortante, la verdad.  

9- El blog y el libro

¡Qué contenta estoy de haber escrito este blog! Me ha servido para investigar, escribir y compartir todo lo que he vivido y aprendido. A raíz de esta bitácora digital mucha gente ha contactado conmigo pidiendo consejo, información o testimonio. Y ‘Velas y vikingos’ ha sido la semilla que ha plantado un libro, una publicación digital muy fácil de leer con mucha elaboración detrás. ‘Dinamarca. Velas, vikingos y mucho más’ es un bonito broche a una etapa en la que he exprimido todo lo que he podido Dinamarca junto a mi familia (si estás interesad@ en obtenerlo me puedes escribir a velasyvikingos@gmail.com).

10- Muchas amistades en la maleta

Al final, un lugar lo disfrutas porque lo compartes con la gente. Y qué regalo de personas hemos encontrado aquí. Hemos afianzado lazos que ya teníamos y hemos descubierto a gente que se ha convertido en amiga para toda la vida y que nos ha inspirado con su manera de afrontar la vida. De España, Dinamarca, México, Alemania, China, Portugal, Venezuela, Panamá, Hungría…

A todos ellos, y a ti que lees este blog, sólo puedo decirte una cosa. ¡Muchas gracias, DE CORAZÓN, por haberme acompañado en esta aventura! MANGE TAK.

20 Comentarios

  1. Cuanto me alegro al comprobar que las despedidas pueden ser felices.
    Tanta felicidad como hemos sentido todos tus seguidores con cada una de tus crónicas.
    Muchas gracias Michelle.
    Mange tak, Dinamarca.
    Te deseo que el futuro sea siempre mejor.

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  2. Yo
    ¡¡Cuántas experiencias buenas os lleváis de Dinamarca!! Seguramente que en el futuro volveréis a visitar y recordar tiempos felices vividos allí. Me alegra mucho que hayáis aprovechado vuestra estancia para conocer otras perspectivas en las tierras danesas. Mucho ánimo en vuestro regreso. Espero que en Pamplona sigáis siendo una familia unida y feliz con muchas perspectivas de futuro.
    ¡¡Muchos besos!!

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  3. Hola Michelle, antes era Alazne y ahora Josemi. ¡Qué alegría salir en tu álbum de fotos! (aunque sea en todas rodeado de botellas, vaya imagen.. 😀). Y también acompañado de grandísimos amigos, para eso sirven también los viajes. Ánimo con la vuelta, nos vemos en Iruña 😉😘😘

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  4. Otra vez toca hacer cajas y mudaros de vuelta a Pamplona, pero durante la aventura danesa una vez más has compartido con todos tu cuaderno de bitácora y mucho más a través de un gran blog.

    GRACIAS, a ver si se cumple eso de que no hay dos sin tres 😜

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  5. Guau!, Que preciosidad de post Michelle, como todos los que has escrito a lo largo de todo este tiempo.
    Para tí ha sido un regalo absoluto haber vivido y exprimido esta maravillosa experiencia y para nosotros una suerte que la hayas compartido.
    Me siento como cuando termina tu serie favorita, y ahora????
    Comparto contigo la importancia de descubrir y dejarse mezclar en otras culturas, es realmente un regalo.
    Aprovecho este comentario para agradecer a ti Michelle, Mikel, Josemi, Alazne y Armando, con el cariño que nos habeis acogido cada vez que íbamos a Dinamarca. Viajar así es lo más.
    Muchísimas gracias por compartir y darnos esa píldora de alegría y de cariño, cada vez que pisamos suelo Danés.
    Ahora nos queda la segunda parte: Pamplona, biennnnnnn!!!!!!
    Un besazo
    Natalia

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    1. Pero qué requetemaja eres, Natalia!!
      Otra de las cosas bonitas que me ha dado Dinamarca y este blog es conocer a gente tan estupenda como tú, y como bien dices… Que tiemble Pamplona, que tenemos una cena pendiente ❤️💃💃💃💃

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  6. Michelle yo también me quedo con ganas de más… Aunque a veces no me da la vida para comentarte, o mi pelea con la tecnología me lo haya impedido, sabes bien lo que me gusta tu blog y la pena que me dará no sentirte tan cerca. Y cómo echaré en falta tu alegría!..Espero volver a veros pronto . Pamplona es ahora un lugar para mí lleno de corazones, que quiero volver a encontrar pronto. Muchos besos para ti , Mikel y las niñas

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    1. Siempre te he sentido muy cerca, Imelda…¡Qué bueno que Dinamarca nos haya presentado! Qué gran amiga me llevo en el ❤️… Y tranquila porque ya sea en ikast, Pamplona o Shanghai, nuestros caminos se volverán a cruzar seguro😊Un beso enorme para la gran familia😘😘😘

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